Subdirectora para la Vejez en Bogotá habría puesto en riesgo a habitantes de calle: fue suspendida por tres meses

La decisión fue tomada tras una investigación de la Personería de Bogotá, en la que se concluyó que no se está garantizando una atención con enfoque diferencial

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Beneficiaria de hogar para adultos mayores
La Personería de Bogotá no se explica por qué la atención para adultos mayores se fusionó con la de habitantes de calle más jóvenes. Crédito: Alcaldía.

La subdirectora para la Vejez de la Secretaría Distrital de Integración Social de Bogotá, Sonia Gisselle Tovar Jiménez, fue suspendida provisionalmente durante tres meses por la Personería de Bogotá. Según el ente regulador, la funcionaria habría incurrido en una falta gravísima en el ejercicio de sus funciones y, con ello, los derechos de adultos mayores y habitantes de calle se pusieron en riesgo.

Por la naturaleza de su puesto, a Tovar le correspondía ejecutar el Proyecto 7770 de 2020, titulado “Compromiso con el Envejecimiento Activo y una Bogotá Cuidadora e Incluyente”. La Alcaldía de Bogotá creó este proyecto para atender a la población adulta mayor en condición de vulnerabilidad por permanencia o riesgo de habitabilidad en calle.

De forma específica, la planeación deficiente de Tovar causó el cierre de seis de las siete unidades de Cuidado Transitorio Día – Noche, centros que funcionan para dar cuidado y abrigo a adultos mayores de 60 años que estén en riesgo de vivir en la calle, o que ya la estén habitando.

Al dejar de operar, los abuelos que eran atendidos ahí tuvieron que desalojar y ser trasladados a tres unidades que atienden a adultos mayores de 29 años con este mismo riesgo. No obstante, estos adultos tienen necesidades diferentes; tanto así que para ellos hay una entidad distinta —la Subdirección para la Adultez— y un proyecto con objetivos distintos —Servicio para la Dignificación y Resignificación del Fenómeno de Habitabilidad en Calle—.

Entonces, al tener oficinas y presupuestos diferentes, la Personería no encontró una justificación válida para que se juntara a los adultos mayores con los otros usuarios en los mismos centros de cuidado. Lo más grave de todo: como los derechos de los adultos mayores son prioridad, se les está negando la atención a los otros habitantes de calle que también la necesitan.

Por todo ello, la Personería pidió a la alcaldía que cumpla con la atención diferenciada para los adultos mayores y suspendió a la funcionaria que debía estar a cargo de su cuidado. Durante esos tres meses de suspensión, Tovar no percibirá salario.

Alimentación, otro punto de discordia con Integración Social

Durante el mes de junio, en Bogotá se han registrado varias denuncias de personas que no han podido acceder a los servicios de comedores comunitarios, que no les han entregado los “bonos de alimentación”, incluso, jardines infantiles donde no se está cumpliendo con la entrega de la comida para los estudiantes. La lista de quejas es larga, pero, el tema ha detonado en protestas, tanto de la ciudadanía, como pronunciamientos desde el Concejo de la capital colombiana.

Por ejemplo, hace un par de semanas se vio una manifestación al frente de la sede de la Secretaría de Integración Social, las personas reclamaban que la alcaldía les había incumplido con las entregas del plan de alimentación; además, algunos aseguraron que retiraron a más de 10 mil personas con discapacidad de los programas.

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