
Pocas horas después de que la NASA confirmara el impacto de un cohete Falcon 9 de SpaceX sobre la superficie lunar, la Agencia Espacial de Corea del Sur (KARI) reveló imágenes inéditas que muestran el antes y el después de la colisión.
La sonda surcoreana Danuri logró documentar el sitio exacto del impacto, permitiendo observar cómo la colisión alteró de forma permanente el paisaje de la Luna.
Las fotografías, analizadas también por expertos de la NASA, ofrecen una oportunidad única para estudiar los efectos inmediatos de la actividad espacial contemporánea sobre el satélite natural de la Tierra.
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Ocho sesiones fotográficas y una superficie más oscura
El Instituto de Investigación Aeroespacial de Corea (KARI) informó que Danuri sobrevoló el sitio del impacto poco antes y poco después de la colisión, realizando ocho sesiones fotográficas.

Según el reporte de la agencia en X, Danuri comenzó las observaciones aproximadamente 30 minutos antes del impacto, y mediante el control de su órbita, pasó varias veces sobre el punto de impacto, realizando un total de ocho sesiones de grabación.
Las imágenes muestran un cambio evidente en la superficie: el terreno aparece más oscuro y alterado tras el choque, producto del material expulsado y el nuevo cráter, esparciendo polvo y rocas por todas partes.
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Esta documentación visual no solo confirma el impacto, sino que también permitirá a científicos de todo el mundo estudiar los procesos que se desencadenan cuando un objeto artificial colisiona contra un cuerpo celeste.
El cohete Falcon 9 de SpaceX, lanzado en enero de 2025, tenía como objetivo transportar los módulos lunares Blue Ghost One de Firefly Aerospace y Resilience de ispace bajo la iniciativa Commercial Lunar Payload Services (CLPS) de la NASA. Tras cumplir su misión, la etapa superior del cohete quedó sin combustible y en una órbita inestable.

Más de un año después, una combinación de actividad solar y fuerzas gravitacionales alteró su trayecto, provocando la colisión accidental con la Luna.
La NASA subrayó que “la colisión ocurrió tras una desviación atribuida a la actividad solar y a la gravedad”, agregando que “el impacto se produjo debido a una combinación de actividad solar y fuerzas gravitacionales que modificaron la trayectoria del objeto”. Esto significa que el choque no fue planificado, sino el resultado de factores externos que afectaron el recorrido del cohete.
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Un evento para la ciencia, no para la alarma
El impacto no supone ningún peligro para la Tierra ni para las misiones lunares activas. La comunidad científica valora la oportunidad de analizar la formación de un cráter a partir de un objeto de masa y velocidad conocidas. Según la NASA, “la Luna es un laboratorio natural para estudiar procesos que ocurren en todo el sistema solar”, debido a que carece de atmósfera y preserva una superficie estable durante largos períodos. Estas condiciones permiten analizar con claridad las huellas de los impactos.
Según detalló la agencia espacial, hacer chocar un objeto de tamaño y velocidad conocidos contra la superficie lunar posibilita a los científicos comprender mejor el proceso de formación de cráteres y el tipo de marca que dejan estos eventos.
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Este análisis se enmarca incluso en una historia mucho más extensa: la Luna ha recibido impactos de manera constante durante unos 4.000 millones de años: meteoritos, asteroides, cometas y otros objetos golpean la Luna todo el tiempo.
La referencia más reciente citada por la agencia proviene de la misión Artemis II. Durante el sobrevuelo lunar de este año, los astronautas observaron varios fenómenos de impacto, entre ellos destellos activos y cráteres que se formaban en la superficie lunar durante las pocas horas que duró esa travesía.
El fenómeno, aunque extraordinario en su documentación visual, no es aislado. Unos 140 millones de desechos espaciales orbitan sin control solo alrededor de la Tierra, muchos de ellos etapas superiores de cohetes como la que impactó la Luna. Además, en 2022 se documentó un choque similar de una nave china, lo que subraya la dimensión global de la gestión de residuos espaciales.
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SpaceX destacó su compromiso con la seguridad espacial y la colaboración con la NASA para mejorar la gestión del hardware desechado en el espacio. La empresa trabaja en el desarrollo de sistemas reutilizables, como Starship, para minimizar este tipo de eventos en el futuro.
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