Descubren la firma de un matemático maya del siglo VIII en una fórmula astronómica única

Una pared de un pequeño edificio en el sitio Xultún, Guatemala, guardó por más de doce siglos el nombre de Sak Tahn Waax. El hallazgo, publicado en la revista Antiquity, convierte a este especialista en el único matemático-astrónomo del período Clásico maya al que se le atribuye directamente su obra

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Investigadores en arqueología identificaron por nombre a Sak Tahn Waax, un matemático maya del siglo VIII vinculado a cálculos astronómicos.

Un grupo de investigadores en arqueología identificó por nombre a un matemático maya del siglo VIII: se llamaba Sak Tahn Waax, que en español significa “Zorro de pecho blanco”.

El hallazgo fue publicado en la revista Antiquity y demuestra que este especialista no solo realizó cálculos astronómicos únicos, sino que también los firmó, algo nunca antes documentado entre los matemáticos de la civilización maya clásica.

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El descubrimiento transforma la manera en que se entiende la ciencia indígena de las Américas. Hasta ahora, los eruditos detrás de los cálculos astronómicos mayas permanecían en el anonimato, a diferencia de los artistas y escultores, cuyas firmas sí se conocían.

“Los mayas habían desarrollado una cultura notable, con una escritura matemática (incluso con un cero) y tenían conocimientos de astronomía. Lamentablemente gran parte de su sistema de escritura jeroglífica fue destruida durante la Conquista española. Me alegro de que ahora este hallazgo en Guatemala haya salido a la luz, que hayan podido decodificarlo y que hayan encontrado una firma de un matemático”, opinó al ser consultada por Infobae la doctora Alicia Dickestein, investigadora en matemática del Conicet y presidente de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (ANCEFN) en Argentina.

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El nuevo estudio fue elaborado por el investigador en arqueología Franco Rossi, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), junto con David Stuart, de la Universidad de Texas en Austin, y Heather Hurst, del Colegio Skidmore, todos en los Estados Unidos.

El matemático que nadie sabía que existía

La firma del matemático Zorro de pecho blanco, que utiliza la frase che-he-na (traducible como "así dice…") Luego aparece su nombre escrito SAK-TAHN-wa-xi. 
Revista Antiquity
La firma del matemático Zorro de pecho blanco, que utiliza la frase che-he-na (traducible como "así dice…") Luego aparece su nombre escrito SAK-TAHN-wa-xi. Revista Antiquity

Durante el período Clásico maya (250–900 d.C.), las matemáticas y la astronomía estructuraban la vida política, religiosa y social de esa civilización.

Los cálculos relacionados con el movimiento de los astros y el paso del tiempo influían en decisiones tan importantes como la inauguración de reyes o la erección de monumentos.

Los especialistas que realizaban esos cálculos no dejaban registro de su identidad. “Si bien se han identificado firmas de artistas y escultores en vasijas de cerámica pintada y monumentos tallados, los eruditos detrás del cómputo del tiempo han permanecido en el anonimato”, señaló Rossi.

Los registros disponibles provenían en su mayoría de etnohistorias y crónicas españolas escritas siglos después, lo que limitaba la comprensión directa de esa tradición intelectual.

La nueva investigación se propuso reconstruir uno de los textos matemáticos grabados en las paredes de un pequeño edificio del sitio arqueológico de Xultún, en Guatemala, para comprender su contenido y su posible autoría.

Firma en la pared: cómo leyeron el pasado

El estudio del sitio arqueológico de Xultún, en Guatemala, reconstruyó un texto matemático grabado en la Estructura 10K-2 para investigar su contenido y autoría./Antiquity
El estudio del sitio arqueológico de Xultún, en Guatemala, reconstruyó un texto matemático grabado en la Estructura 10K-2 para investigar su contenido y autoría./Antiquity

El equipo de científicos analizó alrededor de 52 microtextos, que son inscripciones de pequeño tamaño, en el interior de la Estructura 10K-2 de Xultún.

Para hacerlo, produjeron dibujos a escala, fotografías, escaneos digitales y aplicaron técnicas de realce digital que permitieron identificar 11 jeroglíficos, que eran símbolos de escritura maya, con mayor claridad.

Así pudieron leer en su totalidad el texto conocido como Texto 19. La inscripción registra una secuencia de fechas y ciclos de tiempo vinculados al movimiento de planetas, dentro de un intervalo total de 2.920 días, equivalente a ocho años solares o cinco ciclos del planeta Venus.

La inscripción no solo contenía una fórmula astronómica única, sino que terminaba con dos jeroglíficos no calendáricos: uno traducible como “así dice...” y otro con el nombre personal Sak Tahn Waax.

El equipo analizó 52 microtextos en Xultún con dibujos, fotografías, escaneos digitales y técnicas de realce para identificar jeroglíficos mayas./Antiquity
El equipo analizó 52 microtextos en Xultún con dibujos, fotografías, escaneos digitales y técnicas de realce para identificar jeroglíficos mayas./Antiquity

“Las matemáticas involucran su comprensión única de las conexiones y patrones entre varios ciclos de tiempo, incluida la cuenta ritual de 260 días, el año solar, así como los ciclos de Venus y Marte”, dijo Stuart, especialista en inscripciones antiguas.

La fórmula articula seis unidades de tiempo en intervalos que aumentan progresivamente: desde 20 días hasta 2.920 días. Esa organización no tiene equivalente entre los textos mayas conocidos.

Los investigadores concluyeron que el Texto 19 es el único ejemplo conocido de un matemático-astrónomo maya del período Clásico identificado por nombre y con crédito directo sobre su trabajo. La firma atestigua una práctica hasta ahora no documentada: la reclamación de autoría sobre un conocimiento científico original.

El Texto 19 registra fechas y ciclos de tiempo ligados al movimiento de planetas en un intervalo de 2.920 días, equivalente a ocho años solares o cinco ciclos de Venus./Antiquity
El Texto 19 registra fechas y ciclos de tiempo ligados al movimiento de planetas en un intervalo de 2.920 días, equivalente a ocho años solares o cinco ciclos de Venus./Antiquity

La conservación de las superficies pintadas es irregular y en general deficiente, lo que obligó a reconstruir partes del texto a partir de fragmentos visibles.

El grado en que los mayas antiguos comprendían ciertos patrones matemáticos —como la secuencia de Fibonacci, una serie numérica en la que cada número es la suma de los dos anteriores— sigue sin determinarse.

“Los contemporáneos del mundo antiguo en India, Irak, China y Grecia calculaban de igual modo los ciclos solares y planetarios, predecían eclipses y trazaban el avance de las estrellas, y sus logros solían atribuirse a pensadores individuales”, dijo Rossi.

Ahora podemos añadir a Sak Tahn Waax entre esos pensadores, y destacar las grandes tradiciones indígenas de astronomía y cómputo del tiempo de las Américas”, resaltó.

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