
Un grupo de astrónomos localizó un filamento delgado y extenso de galaxias que conforma el esqueleto invisible del universo. El hallazgo, realizado en la región conocida como el supergrupo de la Osa Mayor, representa uno de los rastreos más precisos de los hilos que constituyen la red cósmica, una estructura que dicta el destino y la evolución de las galaxias.
La red cósmica, compuesta principalmente por materia oscura, funciona como el andamiaje gravitacional sobre el que se construye el universo observable.
La Osa Mayor alberga un filamento recientemente identificado que se extiende a lo largo de unos 50 millones de años luz y actúa como un puente cósmico dominado por materia oscura. Los investigadores explicaron en el trabajo publicado en el repositorio científico arXiv que “los filamentos son componentes cruciales de la red cósmica, representando las extensas y alineadas distribuciones de galaxias y gas.

Utilizando el radiotelescopio esférico de apertura de quinientos metros (FAST), informamos de la detección de un filamento en el supergrupo de la Osa Mayor mediante observaciones de hidrógeno atómico (HI)”. La estructura se caracteriza por su delgadez extrema, con un grosor comparable al diámetro de una galaxia promedio, y por contener 16 tipos diferentes de galaxias y 5 cúmulos de gas sin estrellas.
La existencia de la red cósmica fue propuesta hace décadas, pero solo recientemente las nuevas generaciones de instrumentos astronómicos permitieron observar sus componentes más sutiles. El radiotelescopio FAST, ubicado en China, aportó la sensibilidad necesaria para detectar la distribución lineal casi perfecta de estos sistemas galácticos. El equipo científico localizó un grupo de galaxias alineadas que se extiende de noreste a suroeste, una disposición que constituye evidencia directa de estos filamentos predichos por los modelos teóricos.
Según informaron los responsables de la investigación, “estos hallazgos sugieren firmemente un flujo de acreción frío a lo largo del filamento, lo que podría contribuir a la formación y el crecimiento de las galaxias. Es probable que el delgado filamento, como un grupo pequeño, se fusione con el supergrupo de la Osa Mayor en el contexto de la formación de una estructura jerárquica”.

Esta observación respalda la hipótesis de que los filamentos cósmicos funcionan como autopistas por las que circula materia hacia las galaxias, canalizando gas y polvo a través de largos trayectos espaciales.
La arquitectura del universo observable responde a una organización no uniforme. Los astrónomos comprenden que las galaxias, lejos de encontrarse dispersas al azar, se agrupan en una vasta “telaraña” cósmica, donde densos nudos conectan con hebras extensas y dejan entre sí enormes vacíos.
La materia oscura, un componente invisible que no interactúa con la luz, constituye la mayor parte de esa estructura. Su gravedad orquesta el movimiento de todo lo visible, formando un armazón que determina la localización y el desarrollo de las galaxias.
La identificación de este filamento en la Osa Mayor no solo confirma predicciones de los modelos cosmológicos, sino que también proporciona un ejemplo tangible de cómo los instrumentos actuales abren la puerta a estudiar la red cósmica en detalle.

El hallazgo incluye una de las galaxias satélite más débiles conocidas, la Osa Mayor III/UNIONS 1 (UMa3/U1), compuesta por apenas unas 60 estrellas. Este componente, casi invisible y antiguo, se suma a la evidencia de que los filamentos pueden albergar estructuras galácticas muy tenues y difíciles de detectar.
De acuerdo con los datos recogidos por el radiotelescopio FAST, el filamento exhibe una alineación de giro entre las galaxias y la propia estructura, así como un gradiente de velocidad a lo largo de su trayecto. Esta disposición refuerza la idea de que la materia oscura no solo reúne galaxias, sino que también dirige el flujo de gas que alimenta nuevas generaciones de estrellas.
El grupo responsable del descubrimiento describió que “identificar esta disposición lineal distintiva proporciona evidencia observacional directa de estos componentes predichos, aunque a menudo difíciles de detectar, de la red cósmica”.

El trabajo detalló que la alineación de las galaxias dentro del filamento y el gradiente de velocidad observado refuerzan la hipótesis de un flujo de acreción frío, un proceso en el que el gas se canaliza a lo largo de la estructura y alimenta el crecimiento galáctico. Esta dinámica favorece la formación de cúmulos y la fusión de galaxias, procesos que contribuyen al desarrollo jerárquico del universo conocido.
La investigación subraya que “una línea de galaxias, un filamento cósmico, tiene implicaciones significativas para comprender la arquitectura del universo. Estas disposiciones lineales no son aleatorias. Insinúan la red cósmica invisible, mostrando cómo la materia oscura guía la formación de galaxias. La atracción gravitatoria de la materia oscura dentro de estos filamentos actúa como un embudo cósmico, atrayendo gas y polvo, proporcionando materia prima para nuevas estrellas y galaxias”.
El hallazgo invita a reconsiderar la importancia de las estructuras más sutiles del cosmos, que hasta hace poco permanecían invisibles para la tecnología disponible. La observación directa de filamentos tan finos y extensos contribuye a explicar cómo se forman, evolucionan y se fusionan las galaxias, y cómo la materia oscura esculpe el universo en escalas gigantescas.

De acuerdo con los responsables del estudio, la posibilidad de seguir estos hilos cósmicos se debe a la mejora en la sensibilidad y precisión de los instrumentos astronómicos actuales. El radiotelescopio FAST proporcionó la capacidad de detectar distribuciones lineales de galaxias y cúmulos de gas sin estrellas, revelando un entramado antes solo sugerido por simulaciones informáticas.
El trabajo de los astrónomos plantea nuevas preguntas sobre el alcance y la función de los filamentos en el desarrollo cósmico. Aunque la investigación actual se centró en la Osa Mayor, existen indicios de que estructuras similares podrían encontrarse en otras regiones del espacio profundo, lo que augura futuras observaciones y descubrimientos relevantes.

Los datos obtenidos abren el camino para estudios que buscarán comprender cómo los flujos de materia a lo largo de los filamentos influyen en la formación de galaxias y en la evolución global del universo. La detección de gradientes de velocidad y alineaciones específicas dentro del filamento refuerza la visión de un cosmos organizado por fuerzas gravitacionales invisibles pero decisivas.
La investigación continúa y la comunidad científica internacional observa con interés las nuevas evidencias que surgen sobre la red cósmica. La identificación de filamentos tan tenues y extensos, así como de galaxias satélite extremadamente débiles, representa un avance en el esfuerzo por desentrañar cómo se organiza y evoluciona el universo.
La arquitectura invisible sobre la que se construyen las galaxias empieza a dejar de ser un misterio, y cada nuevo hallazgo acerca a los astrónomos a comprender la complejidad de la creación cósmica.
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