
El inglés Brian May es multifacético y no deja de sorprender. Es músico, conocido por ser guitarrista, compositor, vocalista y en ocasiones teclista de la banda Queen. Tiene también un doctorado en astrofísica y se especializa en imágenes estereoscópicas en 3D de cuerpos lejanos.
Ahora, May lleva más de una década estudiando la ciencia de la tuberculosis bovina, una enfermedad causada por una bacteria que puede transmitirse a diferentes animales e incluso a los seres humanos.
El músico, en su rol de investigador, ha identificado un nuevo método de propagación y reclama que su hallazgo sea tenido en cuenta para evitar se siga acusando a los tejones europeos, que son sacrificados.
May hizo su doctorado en el Imperial College de Londres, pero lo había abandonado en 1974 para seguir sus pasiones musicales. Regresó finalmente para completarlo en 2007.
Es uno de los fundadores de la organización “Save Me Trust”, que está dedicada a “para proteger el bienestar y la dignidad de los animales silvestres”. Desde ese lugar se interesó por un problema sanitario y ecológico sobre los tejones europeos, y realizó un documental “The Badgers, the Farmers, and Me”, que fue emitido por la BBC.
Se ha pensado que el tejón europeo (cuyo nombre científico es Meles meles) es responsable de la infección masiva de ganado con tuberculosis bovina. El problema implica pérdidas por 130 millones de dólares por año y llevó a sacrificar más de 20.000 vacas afectadas por la enfermedad.
Algunos científicos respaldaron inicialmente la política gubernamental de practicar el sacrificio de los tejones y se han matado 230.000 desde 2013. El gobierno anterior había planeado eliminar gradualmente el sacrificio en favor de la vacunación, pero este año se emitieron 20 licencias de sacrificio. El nuevo gobierno laborista ha mencionado que planea poner fin al sacrificio, pero estas licencias continuarán.

Desde hace más de una década, May viene haciendo su propia investigación para entender qué hay detrás de la tuberculosis bovina. En diálogo con la revista Nature, trabaja con un equipo formado por Anne Brummer, directora ejecutiva de la organización y cofundadora de Save Me Trust, el granjero Robert Reid y el veterinario Dick Sibley.
Para hacer la investigación, que aún no publicó en una revista con revisión de pares, May se basó en el método científico: “El método científico es algo precioso, y lo aprendes -por las malas- si haces un doctorado. Todo se reduce a hacer las preguntas adecuadas y mantener la mente abierta, y resistirse a la terrible inclinación que tienen los científicos, porque son seres humanos, de encontrar lo que uno espera encontrar”.
El músico puso en duda una idea común que se hablaba sobre los tejones y la tuberculosis bovina. “A todos nos han dicho que los tejones son la forma de propagación del patógeno, así que buscamos ese patrón. Y, tristemente, creo que por eso el mito se ha perpetuado”, comentó.

“Siempre sospeché, pero no tenía nada que justificara mi postura. Pero pensaba que aunque fueran responsables, no era culpa suya. Recuerdo estar en una reunión de la Sociedad Zoológica hace unos 13 años, donde tuve la osadía de levantarme y decir: “¿Nadie piensa que esto es moralmente incorrecto?”, y me sentí como un niño, porque todo el mundo me miraba con desdén. Me di cuenta de que la única manera de llegar a alguna parte era dejar de gritar, empezar a escuchar y adentrarse en la ciencia. Por el camino creo que hemos hecho avances que yo ni siquiera soñaba con hacer”.
Durante los últimos 12 años formó parte del equipo de investigación en la granja de Gatcombe, en Devon, cerca de la costa sur de Inglaterra, para estudiar la transmisión de la tuberculosis.
“Desarrollamos una visión sobre cómo la micobacteria responsable de la tuberculosis se transmite de un animal a otro. La tuberculosis se conoce tradicionalmente como una enfermedad respiratoria, pero nuestro descubrimiento es que una vaca no contrae la tuberculosis por inhalar algo, sino por ingerir el patógeno de la defecación de una vaca vecina”. Ahora saben que se transmite de vaca a vaca, debido a la falta de higiene.

Descubrieron que la prueba cutánea, que fue autorizada por el gobierno británico, para la tuberculosis tiene una precisión de tan solo el 50%.
“Es terrible descubrirlo, porque es como tirar una moneda al aire. Descubrimos que una vaca había sido sometida a la prueba cutánea 30 veces y declarada sana, y cuando fue a la autopsia, estaba plagada de tuberculosis. Así pues, el testeo es el villano de la pieza, y el hecho de que los ganaderos se basen en esta prueba increíblemente inexacta para sacar a las vacas de sus preciados rebaños y llevarlas al matadero es un escándalo”, afirmó.
El músico está ahora convencido de que los tejones no juegan ningún papel en la transmisión de la tuberculosis. “En la granja de Robert Reid tuvimos durante algún tiempo un rebaño sano con una población infectada de tejones a su alrededor. Y en todo este período, casi 10 años, nunca ha habido una sola infección de las vacas que podían pastar en los campos, cerca de donde viven los tejones. Todas han estado en los cobertizos”, contó.

También hay un granjero en Tiverton que construyó una valla de ocho kilómetros de largo alrededor de su rebaño de vacuno, para mantener fuera a la fauna salvaje. “Con el tiempo, perdió la mitad de su rebaño”, mencionó en la entrevista con Nature.
“¿Cómo sucedió? Es muy probable que un nuevo toro - que se muestra como saludable por el test de la piel - es la forma en que ese rebaño se destruyó. Es probable que sea un patrón que también hemos visto en muchos otros lugares”, dijo.
Desde su organización, May y colaboradores piden a apoyo para defender a los tejones. “El sacrificio de tejones es caro e ineficaz. La política es errónea, ya que el reservorio de la enfermedad permanece, en su mayor parte, sin detectar en el rebaño. Hasta que no mejoremos los testeos y los veterinarios puedan encontrar sus propias soluciones sin sanciones, nunca erradicaremos la tuberculosis bovina. La política sin sentido está destruyendo tejones, ganado y agricultores”, dice una declaración en la página web.

Mientras que se dedica a la tuberculosis, May sigue aún con la astrofísica. “Tengo el privilegio de formar parte de algunos equipos de exploración de la NASA, la Agencia Espacial Europea y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial -subrayó-. Me lo paso muy bien haciéndolo. Lo que aporto es estereoscopía y ha sido muy divertido, porque te da una visión muy humana de la exploración de estos maravillosos lugares que están visitando”.
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