
Un equipo de astrónomos ha descubierto lo que podrían ser dos planetas que comparten la misma órbita alrededor de su estrella. Dicen que es la prueba más contundente hasta el momento de esta extraña pareja cósmica, de la que existían sospechas, pero no pruebas. Los investigadores publicaron su hallazgo este miércoles.
Utilizando el telescopio ALMA ubicado en el desierto chileno de Atacama, el equipo español descubrió una nube de escombros en la misma órbita que un planeta confirmado en órbita alrededor de esta estrella de la constelación Centauro, a 370 años luz de la Tierra. Sospechan que es un planeta en formación o los restos de lo que fue un planeta.
Se sabe de asteroides que acompañan a planetas alrededor de su estrella: es el caso de Júpiter y los llamados Troyanos. Pero los planetas que comparten la órbita “hasta ahora han sido como los unicornios”, dijo Jorge Lillo-Box, del Centro de Astrobiología de Madrid, uno de los autores del trabajo.
“Se reconoce su existencia en teoría, pero nadie los ha detectado”, dijo en un comunicado.
Los científicos dijeron que deberán esperar hasta 2026 para rastrear los dos objetos en torno a la estrella llamada PDS 70.
El planeta identificado y su presunto acompañante tardan 119 años en completar la vuelta. Es un gigante gaseoso, tres veces el tamaño de Júpiter. Se sabe de otro gigante gaseoso en órbita alrededor de esta estrella, aunque a una distancia mucho mayor.

La autora principal, Olga Balsalobre-Ruza, del Centro de Astrobiología de Madrid, dijo que el hallazgo, publicado en la revista Astronomy and Astrophysics, es “la primera prueba” de la posible existencia de este doble mundo.
“Podemos imaginar que un planeta puede compartir su órbita con miles de asteroides como sucede con Júpiter, pero me resulta alucinante pensar que puede haber planetas compartiendo la misma órbita”, dijo en un comunicado.
El hallazgo abre nuevas incógnitas sobre la formación de estos Troyanos, cómo evolucionan y cuán frecuentes son en diferentes sistemas planetarios, aseguró Itziar De Gregorio-Monsalvo, jefa de la Oficina de Ciencia del Observatorio Europeo Austral en Chile, quien también contribuyó a esta investigación.
Tras el trabajo y la publicación de los primeros resultados, y para confirmar plenamente su detección, el equipo tendrá que esperar hasta después de 2026, cuando intentarán utilizar el telescopio ALMA para comprobar si las dos masas (el planeta bautizado como “PDS 70b” y su nube de escombros “hermana”) se mueven significativamente a lo largo de la misma órbita y alrededor de la estrella, lo cual supondría “un gran avance en el campo exoplanetario”, aseguró Balsalobre-Ruza.
(Con información de AP y EFE)
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