
La profilaxis de vacunas actual implementada a nivel mundial es quizás el factor más importante en la protección social y la recuperación económica contra la pandemia de COVID-19. La efectividad de la vacuna contra las nuevas variantes emergentes del SARS-CoV-2 es un tema desafiante en el control de esta nueva epidemia.
Sin embargo, un equipo de trabajo del Centro Nacional de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) que viene analizando la potencialidad de las modificaciones en las cepas y, a la vez, el seguimiento de las vacunas y sus efectos sobre ellas acaba de lanzar un segundo documento publicado en Frontiers in Immunology que reconfirma sus presunciones ya compartidas el pasado año sobre que sería muy improbable que las mutaciones actuales pudieran saltar la eficacia de las vacunas para combatir COVID-19 que se encuentran aprobadas y en uso en el mundo.
Los especialistas indicaron que “los cambios en la proteína espiga entre las nuevas variantes de SARS-CoV-2 en comparación con la cepa de Wuhan-1 incluida en las formulaciones actuales en uso pueden conducir a la selección de mutantes de escape, que reducen o incluso eliminan uno, varios o incluso los tres. brazos de la respuesta inmune adaptativa contra este virus pandémico. En las últimas semanas, la variante Ómicron del SARS-CoV-2 B1.1.529 fuertemente mutada se propagó rápidamente primero en Sudáfrica y luego en el resto del mundo, lo que plantea dudas sobre la eficacia de la vacuna, sin embargo, nuestro análisis demuestra que no es tal”.
En conjunto, el análisis de la influencia de los desajustes entre la respuesta inmunitaria provocada por las vacunas actualmente autorizadas y las variantes emergentes del SARS-CoV-2 es de primordial importancia. En este estudio, han abordado este aspecto centrándose en las respuestas inmunitarias contra la última nueva variante preocupante Ómicron. Aunque se observaron algunas diferencias, este efecto sigue siendo muy pequeño en comparación con las respuestas citotóxicas y auxiliares globales provocadas con las vacunas autorizadas actuales.

Según explican los autores, las variantes de COVID-19 deberían mutar muchísimo más de lo que lo están haciendo, y a la vez, de un modo muy diferente al que se viene observando en los diferentes análisis que de ellas vienen haciendo los científicos del mundo para pensar en un utópico escenario en el que las vacunas no ofrecieran una buena protección para la infección.
El primer trabajo que realizó el equipo fue firmado por parte del grupo de investigación que llevó adelante el segundo y se dio a conocer en noviembre pasado, encabezado por Martin-Galiano y Daniel López, ambos científicos del CNM-ISCIII y autores principales del trabajo, concluye que la respuesta inmunitaria generada por las actuales vacunas es lo bastante potente y variada como para responder de manera efectiva contra las diferentes variantes del virus.
Un segundo trabajo, complementario al anterior y que acaba de publicarse realizado íntegramente por Daniel López, también firmante de la primera investigación, profundiza el análisis y los hallazgos del primero, poniendo especial atención a la variante Ómicron y sugiere, además, que la protección inmunitaria generada por las vacunas disponibles no se ve afectada por esa mutación.
Ese nuevo documento ha analizado el posible impacto de las mutaciones presentes en la variante Ómicron que podrían facilitar el escape del virus de las respuestas inmunitarias generadas por las vacunas. Se han centrado en las asociadas a los 551 alelos de HLA clase I y a los 41 alelos de HLA clase II más abundantes en la población humana. Estos alelos del sistema del antígeno leucocitario humano (HLA), generan diferentes proteínas y son un indicador de la capacidad del sistema inmunitario de desencadenar una respuesta defensiva potente contra el virus.

En una tarea que implicó una predicción computacional, el nuevo estudio ha confirmado algo que ya sugería el trabajo publicado por el mismo equipo de manera precedente: estos casi 600 alelos, presentes en más del 90% de la población humana contienen suficientes epítopos de células T sin mutaciones de escape a las vacunas en la variante Ómicron. El artículo anterior, llevado a cabo antes de la aparición de esta última cepa, centró su estudio en los 551 alelos HLA clase I y llegó a una conclusión similar analizando otras variantes previas del SARS-CoV-2. En síntesis, las conclusiones muestran que, según concluyen los especialistas en su documento, para el conjunto de la población mundial, no hay evidencias de que la protección mediada por la respuesta celular citotóxica generada con la vacunación se vea afectada de manera significativa por las variantes emergentes de COVID-19 hasta el momento y con mucha improbabilidad en el futuro”, dijeron los autores.
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