
A raíz de la pandemia, incontables personas que contrajeron COVIID-19 comenzaron a tener problemas de olfato y muchas de ellas sufren la falta de su quinto sentido aún mucho tiempo después de obtener su alta médica.
En esta línea, un grupo de científicos del Reino Unido realizará un ensayo en el cual administrará gotas de vitamina A o placebo por vía intranasal, para evaluar el impacto de la vitamina suministrada bajo esa modalidad.
¿Por qué es tan grave la pérdida del olfato? Según la investigación, los virus son la segunda causa más común de pérdida del olfato y se estima que “el 5% de la población no tiene un sentido de olfato funcional”. Esto puede afectar el apetito y generar aumento de peso por exceso de azúcar y sal; o tener consecuencias como el aislamiento, la depresión y la ansiedad. Además, riesgo a diferentes tipos de peligros, como fugas de gas no detectadas y falta reconocimiento de comida en mal estado, entre otros.
Asimismo, hay pacientes cuyo olfato se ve distorsionado y el olor de cualquier objeto puede convertirse en desagradable. Según la otorrinolaringóloga Stella Cuevas, “las disosmias son distorsiones en la percepción del olfato”, dentro de las cuales “las más frecuentes son las parosmias, que suelen aparecer entre un mes y tres meses después del alta epidemiológica”. “Estos son olores diferentes a los que conocían, no los pueden reconocer y recién después se instala la distorsión. Cuando pensaban que ya todo había pasado, que podían retomar su vida normal, un olor rico normal de su casa proveniente, por ejemplo, de velas aromáticas o de desodorantes se transforma en olor a heces”.

El ensayo será realizado en dos etapas, con 3 meses de diferencia, en el Centro de Imágenes Cerebrales de la Universidad de Anglia del Este, en Norwich, Reino Unido, con la participación de pacientes reclutados de la Clínica Smell & Taste a través de la organización benéfica Fifth Sense.
La administración de placebo o vitamina A se llevará a cabo de modo aleatorio, y luego se procederá a prácticas médicas como resonancias magnéticas así como también pruebas de olor estándar, para realizar evaluaciones del volumen del bulbo olfatorio, volumen del surco orbitario derecho, activación neuronal en base a lo indicado por un aumento de señal en la corteza olfatoria primaria y cambio de materia blanca cerebral, entre otras cosas.
“El cambio en el volumen del bulbo olfatorio será la principal medida de resultado”, aseguran en el proyecto, publicado en National Institute for Health Research del Reino Unido.
El proyecto finalizará en abril 2023 y los resultados estarán disponibles a través de medios de difusión como revistas, conferencias y redes sociales a través de Fifth Sense.
Este estudio tendrá especial relevancia debido a la cantidad de personas que reportan problemas de olfato luego de su alta por COVID. Según un estudio publicado en Journal of Internal Medicine, sobre 2581 casos analizados de 18 hospitales europeos, el 74,2% presentó pérdida total o parcial del olfato. En la mayoría de los casos, los síntomas desaparecieron para los 6 meses.

¿Cómo se trata la falta de olfato actualmente y cuál es la importancia de este estudio?
En diálogo con Infobae, la doctora Stella Cuevas aseguró que la vitamina A favorece la resistencia a las infecciones y neutraliza la acción oxidante de los radicales libres, que están en aumento por contaminantes externos.
Según el Instituto Nacional del Cáncer de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), el radical libre es un “tipo de molécula inestable que se elabora durante el metabolismo normal de las células (cambios químicos que ocurren en una célula)” y “los radicales libres se pueden acumular en las células y dañar otras moléculas, como el ADN, los lípidos y las proteínas”.
En esta línea, Cuevas enfatizó a Infobae que los radicales libres que están en nuestro cuerpo “deben ser controlados por una adecuada acción antioxidante”. Y allí es donde entraría la acción de la vitamina A en la que hará foco el ensayo que realizarán en la Universidad de Anglia del Este.
La especialista explicó que actualmente los tratamientos para recuperar el olfato incluyen remedios naturales, fitoterapia basada en antioxidantes, comprimidos orales para regenerar el receptor que se dañó y complejos vitamínicos. Además, se suele indicar rehabilitación a través de la ejercitación del cerebro.
“Se debe realizar 3 veces por día, de 5 segundos a 5 minutos cada vez en un lugar neutro, sin olores, con mucha disciplina”, detalló. Y continuó: “Hay que oler, oler y oler, evocar recuerdos de lugares, situaciones y personas. Y no comenzar a oler un nuevo objeto sino hasta ser capaces de reconocer el primero. El olor generalmente surge después de la olfatometría (estudio del olfato)”.
“Un alto porcentaje de pacientes que han tenido COVID empiezan a tener secuelas en olores y sabores entre 3 y 4 meses después, y esto altera su calidad de vida”, relató Cuevas. “Lo novedoso del estudio (publicado en National Institute for Health Research) es que el tratamiento local se absorbe más rápido que a nivel sistémico”, puntualizó. Y esto, sin lugar a dudas, podría ser de gran relevancia para la recuperación.
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