
Un equipo internacional de investigadores ha identificado un mecanismo fisiológico que mantiene la capacidad regenerativa de las células madre musculares y que, sorprendentemente, resiste hasta la edad geriátrica, mucho más de lo que se pensaba, según una investigación publicada este lunes en la revista Nature Cell Biology.
El estudio, en el que han participado científicos de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), del ICREA y del Ciberned, recoge los resultados de más de siete años de investigación y colaboración con laboratorios de Europa y Estados Unidos.
La regeneración del músculo esquelético depende de una población de células madre musculares (células satélite) que se encuentran en un estado latente (o quiescente), una situación que puede activarse por daño o estrés para formar nuevas fibras musculares y expandirse en nuevas células madre.
Se sabe que las funciones regenerativas de estas células madre disminuyen con el envejecimiento, apunta una nota del CNIC.
Sin embargo, Pura Muñoz-Cánoves, jefa del grupo de Biología Celular del Departamento de Ciencias Experimentales y de la Salud de la UPF de Barcelona y del Grupo de Regeneración Tisular del CNIC en Madrid, y sus colaboradores, han constatado, en experimentos con ratones, que todas las células madre musculares, a pesar de estar en quiescencia, no son iguales.

Los investigadores han identificado un subgrupo que mantiene su capacidad regenerativa a lo largo del tiempo y decaen sólo en la edad geriátrica.
El estudio demuestra que este subgrupo de células madre quiescentes poseen una capacidad regenerativa superior a través de la activación de la vía de señalización asociada a FoxO (un factor regulador de la expresión génica previamente asociado a la longevidad), que mantiene la expresión de un programa génico joven a lo largo de la vida.
Sin embargo, en la edad geriátrica, se pierde la activación de FoxO en este subgrupo de células, lo que provoca su pérdida de funcionalidad, explica la nota.
Según los resultados del estudio, que se publica hoy en Nature Cell Biology, los fármacos que activen FoxO pueden tener un efecto rejuvenecedor para la musculatura y, con ello, mejorar la salud de personas ancianas debilitadas por la pérdida de masa muscular.
También puede ser útil para personas que han perdido masa muscular por enfermedades neuromusculares o por efectos asociados al cáncer o patologías infecciosas o inflamatorias.
En este trabajo científico han colaborado investigadores del Instituto Nacional de la Salud (EEUU), Universidad de Luxemburgo, CIC bioGUNE, CSIC, Universidad de Padua y Universidad La Sapienza de Roma.
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