Un reciente artículo publicado en la revista de divulgación científica British Archaeology brindó una nueva versión sobre uno de los mayores misterios arqueológicos del mundo: Stonehenge.

Durante siglos, arqueólogos se han preguntado por qué ese monumento de piedras tan misterioso está donde está y por qué -y cómo- las rocas más grandes se arrastraron kilómetros hasta una ladera en la llanura de Salisbury. Desde siempre se creyó que habían sido trasladadas desde Malborough Downs, alejado unos 32 kilómetros.
Sin embargo, Mike Pitts, uno de los pocos arqueólogos que han excavado en el lugar, determinó que al menos dos de las mayores piedras de Stonehenge han permanecido en ese mismo espacio durante millones de años, incluso antes de la presencia humana.

El más grande de los megalitos, la piedra del talón, está alineada con el sol y se encuentra a 75 metros del centro del círculo del monumento. Su peso es de 60 toneladas y, al parecer, jamás fue tocada, de acuerdo a la prestigiosa publicación.
Pitt descubrió además un enorme hoyo alrededor de esta piedra tan particular. Este era lo suficientemente grande como para haberlo alojado, lo que sugiere que siempre estuvo allí -donde fue puesta de pie- y que no fue transportado. Otro gran hoyo también indicaría lo mismo con otra de las inmensas rocas.
Los dos gigantescos agujeros están alineados con la salida del sol en el solsticio de verano. Las piedras, desde luego, también.
Las piedras más importantes de Stonehenge son llamadas sarsens en inglés. Están recubiertas por una capa de arenisca súper dura formada hace millones de años sobre las colinas de Wiltshire.
Durante la Era de Hielo, las sarsens fueron golpeadas por los permanentes procesos de congelamiento y descongelamiento, rompiendo sus capas superficiales. Las piedras quedaron sumergidas en la tierra mostrando apenas su parte superior.


"Siempre se asumió que todas las sarsens de Stonehenge fueron traídas desde Marlborough Downs", teoría descartada por Pitt en su publicación. "Tiene sentido que las piedras principales estuvieron siempre más o menos donde están ahora, semienterradas", agregó el arqueólogo.
En cambio, las otras rocas, llamadas piedras azules, sí pudieron ser transportadas desde otras latitudes, pero muchos -muchísimos- años después.
La construcción del monumento de Stonehenge tuvo lugar hace 5 mil años y permitía que miles de personas se reunieran allí desde todo el país para beber y comer en abundancia. Eran banquetes interminables.
Algunas de las piedras sí fueron transportadas desde cientos de kilómetros de distancia. Dado el tiempo en que esto ocurrió, los científicos creen que la forma de trasladar las rocas fue mediante un ingenioso sistema de poleas utilizado desde Gales hasta Wiltshire.
La construcción del misterioso monumento habría demandado el tiempo y la vida de varias generaciones hasta su finalización. Las diversas herramientas que fueron encontradas en el lugar por los arqueólogos sugieren esto.
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