El Gobierno de Ecuador aseguró que construirá las megacárceles “que sean necesarias” para reforzar la lucha anticrimen

La administración encabezada por Daniel Noboa planea incrementar la infraestructura penitenciaria de máxima seguridad. Un esquena oficial pretende fortalecer la capacidad estatal para contener a cabecillas y miembros de redes criminales

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Un miembro del ejército camina por un área reacondicionada de la Penitenciaría del Litoral, en Guayaquil (REUTERS/Santiago Arcos/Archivo)
Un miembro del ejército camina por un área reacondicionada de la Penitenciaría del Litoral, en Guayaquil (REUTERS/Santiago Arcos/Archivo)

Ecuador construirá todas las megacárceles que considere necesarias en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, según afirmó el ministro del Interior, John Reimberg.

La administración del presidente Daniel Noboa impulsa desde 2023 una política firme contra las bandas criminales, que incluye la edificación de prisiones de alta seguridad bajo estrictas restricciones, similares al Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) de El Salvador.

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Desde noviembre, Ecuador opera su primera cárcel de máxima seguridad, con capacidad para 800 personas, donde permanecen líderes de mafias y políticos condenados por corrupción, aislados y bajo medidas severas. Noboa prevé iniciar en mayo la construcción de una segunda penitenciaría para 15.000 reclusos, cuya apertura está prevista en un plazo máximo de 18 meses.

“¿Una tercera cárcel? Sí, probablemente. Y las que sean necesarias para estos delincuentes”, afirmó Reimberg desde Guayaquil en una entrevista a la agencia AFP. El país registró en 2023 una tasa de 51 homicidios por cada 100.000 habitantes, una de las más elevadas de la región.

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La primera cárcel, El Encuentro, se ubica en la provincia de Santa Elena y alberga actualmente a 600 internos. Según el miembro del gabinete de Noboa, la construcción de estas megacárceles provocó ataques de bandas vinculadas a cárteles internacionales, con el uso de drones para intentar vulnerar la seguridad de los centros penitenciarios.

Reimberg informó que 74.000 personas, vinculadas a bandas armadas, fueron detenidas el año pasado (Europa Press)
Reimberg informó que 74.000 personas, vinculadas a bandas armadas, fueron detenidas el año pasado (Europa Press)

“Llevamos cerca de 600 drones que intentaron llegar a la cárcel de El Encuentro desde el día que empezó su construcción. Son 600 drones de grupos de delincuencia organizada (…) pero que hemos podido impedir que lleguen”, detalló.

Las autoridades mantienen en reserva la ubicación de la segunda penitenciaría por motivos de seguridad. Al nuevo centro serán trasladados “delincuentes de alta peligrosidad” que deberán permanecer incomunicados.

Organizaciones de derechos humanos criticaron la política penitenciaria de Noboa, denunciando abusos, muertes por tuberculosis, enfrentamientos y desnutrición entre los internos. Reimberg respondió: “¿Que nos quieren decir autoritarios? Yo tengo que responder al país con seguridad”.

Soldados montan guardia frente al Hospital Teófilo Dávila, donde fueron trasladados los reclusos heridos tras los enfrentamientos que estallaron entre los presos en la cárcel de Machala, Ecuador, el lunes 10 de noviembre de 2025 (AP Foto/César Muñoz)
Soldados montan guardia frente al Hospital Teófilo Dávila, donde fueron trasladados los reclusos heridos tras los enfrentamientos que estallaron entre los presos en la cárcel de Machala, Ecuador, el lunes 10 de noviembre de 2025 (AP Foto/César Muñoz)

Ecuador constituye un corredor clave para el narcotráfico, con un 70% de la cocaína de Colombia y Perú transitando por su territorio. “No vamos a negociar, no vamos a pactar, los vamos a atacar, los vamos a debilitar”, concluyó Reimberg, quien informó que 74.000 personas fueron detenidas el año pasado.

Noboa se consolidó como uno de los principales aliados del presidente estadounidense Donald Trump en Latinoamérica, a quien le solicitó apoyo para enfrentar el crimen organizado en la región. De acuerdo con Reimberg, Washington instaló en Ecuador, de manera permanente, una dependencia del FBI y otra de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI, por sus siglas en inglés).

La cooperación bilateral se centra en el intercambio de “información” e “inteligencia” para identificar objetivos, ubicar almacenes de drogas y coordinar acciones contra la delincuencia. El ministro agregó que la colaboración incluye la presencia de agentes estadounidenses que trabajan junto a la fuerza pública ecuatoriana, así como el despliegue de aeronaves de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en territorio ecuatoriano. La administración de Noboa intentó, sin éxito, instalar bases militares extranjeras mediante un referendo.

El pasado 11 de marzo, el FBI abre su primera oficina en Ecuador (Europa Press)
El pasado 11 de marzo, el FBI abre su primera oficina en Ecuador (Europa Press)

A poco de asumir el cargo, el mandatario nacional declaró a Ecuador en “conflicto armado interno” para habilitar la presencia militar en las calles, decisión que generó denuncias por presuntos excesos en el uso de la fuerza pública.

Consultado sobre los altos índices de violencia, Reimberg señaló tres factores principales: la justicia permeada por la corrupción, los gobiernos de izquierda anteriores y la política del gobierno de Colombia, presidido por Gustavo Petro.

Tenemos un país vecino que no está trabajando en la frontera, que no está atacando a los grupos de delincuencia (...) nosotros estamos cumpliendo nuestra parte”, afirmó, en medio de una disputa diplomática entre ambos países que incluyó la imposición de aranceles y el retiro de embajadores.

(Con información de AFP)

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