
(Washington, Estados Unidos) El gobierno de Estados Unidos sigue evaluando más sanciones tanto políticas, económicas como individuales, dijo este lunes el embajador de ese país ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Frank Mora, un día después que se concretó la salida del país de la organización regional.
“Tenemos todavía varias herramientas para seguir apoyando al pueblo nicaragüense, diferentes herramientas de presión, políticas, económicas, individuales que siempre están sobre la mesa. Hemos sancionado económicamente, financieramente a 51 individuos y 11 entidades en Nicaragua y vamos siempre a considerar la posibilidad de expandir la cantidad de personas bajo sanciones”, dijo Mora.
El 20% de las inversiones a Nicaragua llegaron en el primer semestre de 2023 por medio de empresas de Estados Unidos: USD 178.7 millones, según datos del Banco Central de Nicaragua. También es desde la potencia norteamericana que llega la mayor cantidad de remesas: casi el 90% de los ingresos enviados por migrantes.
Consultado sobre la posibilidad de ampliar las sanciones económicas, para evitar que la dictadura de Ortega se sostenga sobre beneficios económicos que llegan desde Estados Unidos, Mora dijo que su país siempre está analizando “cuál es la mejor estrategia para presionar al régimen, pero sin afectar y sin perjudicar al pueblo nicaragüense”.

Hasta el momento Estados Unidos se ha resistido a aplicar sanciones económicas al régimen de Ortega que podrían hacer tambalear la economía de ese país, pero que también afectarían a otros países de la región, dado que comparten un tratado de libre comercio con la potencia norteamericana.
“A veces sanciones generales económicas tienen un impacto que puede afectar al pueblo nicaragüense y la prioridad que tenemos es cómo apoyar y cómo ayudar al pueblo nicaragüense y no afectarlo de una manera negativa por una sanción”, dijo Mora.
Su gobierno entiende que ese tipo de sanciones “puede que tenga repercusiones económicas que pueden resultar en desempleo y otras consecuencias, así que eso constantemente lo estamos estudiando”, agregó Mora.
Los efectos de la salida de la OEA
Este martes la OEA tendrá su primera reunión de un Consejo Permanente de la historia en la que no estará presente el cartel de Nicaragua, desde la fundación de la organización en 1948. Si bien desde hace varios años esa silla estaba vacía porque la dictadura de Ortega había retirado su representante de la organización, formalmente hasta este domingo 19 seguía perteneciendo formalmente al organismo.

El 19 de noviembre de 2021 el régimen de Ortega denunció a la carta de la organización y a partir de allí empezaron a correr los dos años previstos por las normas para que un país pueda abandonar la OEA, lo que se concretó el domingo.
En una conferencia de prensa convocada para marcar la crítica de Estados Unidos a ese paso, Mora señaló que el régimen de Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, busca “socavar los esfuerzos de la OEA” para monitorear lo que pasa en el país y asegurarse de “que el régimen no tiene que rendir cuentas por los abusos de derechos humanos, los ataques al periodismo independiente y los ataques a la Iglesia Católica”, dijo Mora.
“A pesar de eso Estados Unidos y la OEA van a seguir (presionando). A pesar que Nicaragua no tenga su asiento, no vamos a abandonar al pueblo nicaragüense, vamos a seguir llamando a la atención a la situación en Nicaragua, de la falta de democracia y de la falta del Estado de Derecho”, señaló el embajador.
Mora reconoció que la OEA no tendrá ningún instrumento para imponer o forzar a Nicaragua, pero señaló que de todas formas seguirán muy de cerca lo que pasa en el país.
En junio de 2021, cinco meses antes de que Nicaragua denunciara la carta, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, envió una misiva a los países convocando a un Consejo Permanente para que los países evaluaran suspender al país.
En ese momento Ortega había detenido a todos los candidatos presidenciales para las elecciones de ese año. Si se suspendía a Nicaragua en ese momento, el país no iba a poder denunciar la carta y por tanto se vería obligado hoy a seguir en la organización, pero los países decidieron no avanzar por ese camino.
Consultado por cuáles son los aprendizajes que deja la salida de Nicaragua y si hay alguna autocrítica, Mora dijo que la OEA en su momento hizo “todos los esfuerzos por mantener a Nicaragua y que respetara sus obligaciones”, pero que el régimen se resistió.
Mora también señaló que con esta concreción de la salida de Nicaragua de la OEA, la dictadura de Ortega queda cada vez más aislada, pero por decisión propia. “Los amigos, los que apoyan al régimen, son pocos, y muchos de ellos fuera del hemisferio. Pero es por decisión de ellos, no de Estados Unidos, no de la OEA”, agregó Mora. En ese sentido destacó el consenso que existe dentro de la OEA sobre Nicaragua, lo que le suma presión al régimen.
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