
La 86ª Flotilla del ejército iraní, compuesta por los Buques de guerra Dena y Makran, que inició su misión a fines de septiembre de 2022, llegarán este lunes 23 de enero a Río de Janeiro, donde permanecerán hasta el 30.
La agencia de noticias iraní Tasnim confirmó la travesía y detalló que el paso por Brasil forma parte de la misión en curso hacia el Canal de Panamá. Sin embargo no especificó qué actividad tendrá en Brasil, donde acaba de asumir Lula da Silva como presidente.
El medio oficial del régimen sí afirma que el viaje de los buques de guerra se enmarca en “un giro histórico con el objetivo de mostrar el creciente poder militar y naval de la República Islámica de Irán”.

El régimen busca desafiar a los EEUU y estrechar los lazos con sus aliados latinoamericanos.”Hasta ahora, hemos estado presentes en todos los estrechos estratégicos del mundo, excepto en dos”, dijo el Contralmirante Shahram Irani, comandante de la Armada de Irán días atrás.
“Hoy tenemos que fortalecer nuestra presencia marítima en aguas internacionales y hoy podemos decir que no hay barrera científica para crecer en ese campo”, agregó sobre el despliegue en el canal de Panamá.
El objetivo de Irán “es tener presencia militar en Latinoamérica, por lo que no sorprende que su armada anuncie que hará movimientos en el Canal de Panamá”, dijo a The Washington Free Beacon Joseph Humire, director del Centro para una Sociedad Libre y Segura. “Muchas personas descartan a Teherán en términos de sus capacidades, pero yo no lo pasaría por alto. Esto es lo que Irán ha estado construyendo en Latinoamérica durante los últimos 30 o 40 años mediante el establecimiento de embajadas, acuerdos bilaterales y ejercicios militares con aliados como Rusia, China y Venezuela en el mar Caribe”, agregó.
En su investigación “Los tentáculos de Irán amenazan Latinoamérica”, Diálogo Américas detalla que la presencia de Teherán en el Canal de Panamá es motivo de preocupación mundial, ya que podría usarse para contrabandear armas.
De hecho, Ned Price, portavoz del Departamento de Estado norteamericano, afirmó días atrás que los EEUU monitorean de cerca “los intentos de Irán o, al menos, sus declaraciones sobre su intención de desarrollar una presencia militar en el hemisferio occidental”
En los últimos años, barcos iraníes atracaron con frecuencia en puertos de Venezuela, donde fueron recibidos con los brazos abiertos por la dictadura de Nicolás Maduro.

Desde que Hugo Chávez asumió la presidencia de Venezuela en 1999, Teherán ha cultivado una relación cada vez más estrecha con Caracas. Las Fuerzas Armadas de ambos países han participado en ejercicios militares conjuntos en el estado de Aragua y, de acuerdo con el WSJ, Venezuela suministra identidades falsas a los agentes iraníes para que se muevan por la región.
El nexo del régimen venezolano con Irán es Tareck El Aissami, ex vicepresidente y actual ministro de Petróleo. Teherán es un proveedor de energía esencial para Venezuela, cuya producción de combustible se ha hundido a niveles nunca antes vistos debido a la combinación de escasa inversión en mantenimiento con la corrupción generalizada que caracteriza al chavismo en todos los órdenes.
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