El italiano Roberto Mazzara, poseedor de una campana del siglo XV que, afirma con pruebas documentales, perteneció a la carabela “Santa María”, espera encontrar en Estados Unidos un comprador para el único objeto del primer viaje de Cristóbal Colón a América que ha llegado a nuestros días.
“Si se han vendido por millones de dólares las medias blancas de Michael Jackson, ¿Cómo no se va a vender el único artefacto que queda del viaje del descubrimiento de América?”, se pregunta Mazzara en una entrevista con la agencia EFE en un hotel de Miami.
El ex oficial de la marina italiana y buzo anunció este lunes mediante un comunicado que la campana, de la que “no hay duda” de su autenticidad, será vendida al mejor postor en una subasta privada en Miami de cuya fecha no se va a informar.
“Si fuera el 12 de octubre (aniversario del descubrimiento de 1492), sería estupendo”, responde con una evasiva cuando se le pregunta cuándo tendrá lugar la subasta.
¿Cuánto vale un objeto invaluable?

Sobre cuánto espera obtener por un objeto que —según Sotheby`s y Christie’s— vale más de 100 millones de dólares, tan solo dice que el precio de salida será de poco más de 6 millones de dólares, la misma cantidad que le ofrecieron y rechazó en una subasta electrónica realizada en 2018.
Su deseo sería que la campana la comprara una institución estadounidense, más que un coleccionista privado, para que así el público pudiera verla expuesta. Mazzara menciona el Smithsonian o la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos como dos compradores ideales para un objeto único con una historia larga y novelesca.
“Es peor que una novela”, dice Mazzara, de 60 años, 18 de los cuales los vivió en España, aunque ahora ya está radicado de nuevo en su país. La campana se encuentra en Miami desde 2006. “Alguien” la trajo hasta aquí para mantenerla a salvo, dice, sin dar más detalles, luego de explicar que una denuncia “falsa” de robo presentada por el estado portugués hizo que las autoridades españolas la incautaran cuando intentó subastarla en Madrid a comienzos del siglo XXI.
En 2006 los intentos portugueses por hacerse con la campana se toparon con una sentencia de un tribunal madrileño que desestimó otra reclamación de Portugal invocando una norma de la Unión Europea.
Cuando descubrió la campana en 1994, al hallar un barco español, el “San Salvador”, hundido en 1555 en la costa del norte de Portugal, llevaba más de 400 años perdida, dice rodeado de copias de documentos que prueban que su campana es la de la nave “Santa María”, cuyo verdadero nombre era “Lagallega” (así escrito) y perteneció al cartógrafo Juan de la Cosa.
El barco más grande de los tres que zarparon en busca de una nueva ruta para llegar a las Indias al mando de Colón encalló en el norte de la isla La Española y el almirante mandó construir con sus restos el fuerte Navidad, en el que la pequeña campana naval de bronce se colgó de un árbol.
Un viaje de América a España y a la inversa

Cuando Colón regresó a fines de 1493 se encontró con que el fuerte había sido arrasado por los indígenas de la zona y los 39 españoles que dejó allí habían muerto. La campana, sin embargo, se salvó, como atestigua un documento hallado en Puerto Rico en el que se menciona su venta por 32 pesos, una suma considerable para la época.
Mazzara descubrió por una carta del nieto de Colón, Luis Colón, nacido en Puerto Rico, que la campana fue embarcada en el “San Salvador” para devolverla a España junto con otros objetos relacionados con el descubrimiento de América. Todo eso lo averiguó después tras percatarse que aquella campana de bronce —de poco más de 25 centímetros de diámetro que estaba colocada en la quilla del “San Salvador”— tenía una importancia histórica y cultural excepcional pues era un vestigio de un hecho que “cambió al mundo”.
El objetivo de este submarinista arqueológico era el “San Salvador”, no la campana, que no solo es la primea que hubo en América sino la más antigua campana naval que ha llegado a nuestros días, dice mostrando una rara moneda de ocho pesos de plata también hallada en el pecio.
“Solo hay tres monedas como ésta en el mundo”, subraya con orgullo Mazzara, que lo que más siente es que en España y en Portugal nadie le creyera cuando decía lo que había descubierto. Incluso ofreció la campana a los dos países, pero no la aceptaron, comenta.

Al final, Portugal le dio involuntariamente el mejor respaldo a su afirmación de que la campana era la de la nave “Santa María”, pues en uno de los documentos judiciales para reclamar el “robo” así la describen.
Cuando se le pregunta qué hará con el dinero si la campana se vende, dice que lo usará para terminar de desarrollar un sistema para crear energía hidroeléctrica sin necesidad de saltos de agua que ha diseñado y que también puede servir para producir hidrogeno.
(Con información de EFE)
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