
En una casa solariega del residencial La Palmas, de Managua, una mujer de 91 años contempla ausente la tragedia que vive su familia. “Gracias a Dios no está consciente de todo lo que pasa”, comenta un familiar. Dos de sus hijos están presos. Otro huyó al exilio para no correr la misma suerte. Otros dos sobrinos están igualmente presos. El periódico familiar del cual alguna vez ella fue presidenta está tomado por la Policía.
Doña Violeta Barrios de Chamorro tiene Alzheimer y su estado de salud es “reservado” desde hace varios años. Si ella estuviera sana probablemente también estaría presa. Y si su esposo estuviese vivo, estaría preso, porque las razones por las que se han ensañado contra su familia son las mismas que alguna vez la llevaron a ella a ser presidenta de la República y a su esposo a ser asesinado a tiros por sicarios en una calle de Managua.

“Los más doloroso para mí fue separarme de mi madre por la condición de salud reservada en que se encuentra”, dice Carlos Fernando Chamorro, 65 años, el menor de los cuatro hermanos Chamorro Barrios, un reconocido periodista nicaragüense que huyó del país por puntos ciegos a mediados de junio pasado para evitar su captura. “Hacer periodismo y reportar la verdad no es delito. Seguiré haciendo periodismo, en libertad, desde fuera de Nicaragua”, dijo cuando anunció su exilio. Este martes el Ministerio Público acusó a Carlos Fernando “por los delitos de lavado de dinero, bienes y activos; apropiación y retención indebida; y gestión abusiva”.
Cristiana Chamorro, 67 años, fue directora de la Fundación Violeta Barrios y a principios de este año manifestó su disposición para ser candidata y disputarle la presidencia a Daniel Ortega en las elecciones de noviembre próximo. Rápidamente se colocó como la favorita entre lo opositores, principalmente porque evocaba la derrota que su madre, doña Violeta Barrios de Chamorro, le propinó a Daniel Ortega en 1990. El 2 de junio fue eliminada de la contienda electoral cuando fue puesta bajo arresto domiciliar bajo cargos de “lavado de dinero, bienes y activos”.
Ella fue la primera de siete opositores que manifestaron su intención de participar como candidatos presidenciales y terminaron en prisión.

Pedro Joaquín Chamorro Barrios, 69 años, es otro de los detenidos. “¿Usted se va a atrever?”, le preguntó la periodista Tifani Roberts, de la cadena televisiva de Univisión, en alusión a potenciales candidatos que ya habían sido detenidos por el régimen de Daniel Ortega. “No sé”, dijo Chamorro. “En política uno nunca debe decir no”. El 25 de junio, 48 horas después de esa entrevista, Pedro Joaquín Chamorro Barrios estaba siendo detenido bajo cargos de “traición a la patria”.
Antes, el 8 de junio fue detenido Juan Sebastián Chamorro, primo hermano de Cristiana, Pedro Joaquín y Carlos Fernando. Juan Sebastián era un visible aspirante a la candidatura presidencial opositora. Hijo de Xavier Chamorro, exdirector del desparecido El Nuevo Diario, y hermano menor de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.
El otro Chamorro detenido es Juan Lorenzo Holmann Chamorro, gerente general del diario La Prensa, a quien el régimen de Ortega le abrió causa por “defraudación aduanera y lavado de dinero bienes y activos” poco después que la policía se tomara militarmente el diario que la familia Chamorro ha manejado durante 95 años.
De los cuatro hermanos Chamorro Barrios, solo Claudia se encuentra libre y en Nicaragua. Con temor. Ella junto a otros familiares han asumido el cuido de doña Violeta en la vieja casa familiar que se levanta como museo a la memoria de su esposo, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, asesinado el 10 de enero de 1978. Ahí, en una habitación de la casa está la motocicleta que él usaba, en una urna la ropa ensangrentada que vestía el día que lo mataron, sus libros y muchas de sus fotos tapizan las paredes.

Pedro Joaquín Chamorro Cardenal fue un político y periodista nicaragüense que enfrentó a la dictadura de Anastasio Somoza Debayle y fue asesinado a tiros por sus ideas.
“Que por ser los principios de la lucha del Doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, de los valores más loables y altos en defensa de las libertades públicas, la democracia y el desarrollo humano y económico de Nicaragua y que por su ininterrumpida lucha contribuyó considerablemente a generar una cultura de conciencia social y política en los ciudadanos de la República de Nicaragua”, dice la ley 813 de la Asamblea Nacional que en octubre del 2012 lo declaró “héroe nacional”.

El mismo Daniel Ortega que firmó la ley que declara héroe a Pedro Joaquín Chamorro es el que ahora persigue con saña a su familia. “Estoy absolutamente convencido que ese ideario de mi padre es una piedra fundacional de la nueva Nicaragua que es compartido por todos los que están siendo perseguidos, por los que están presos, por los que fueron masacrados”, señala Carlos Fernando Chamorro. “Esa idea básica de que queremos una república, de que queremos democracia con justicia social, a eso la dictadura le tiene miedo, y a las personas que representan esos valores”.
La familia Chamorro desciende de una rama española que llegó a Nicaragua en el siglo 18. En los últimos 200 años, siete miembros de esta familia han sido presidentes de Nicaragua, incluyendo a doña Violeta Barrios, cuyo triunfo en febrero de 1990 significó el fin de la revolución sandinista que gobernó el país durante una década.

“En Nicaragua hay una represión indiscriminada”, dice Carlos Fernando Chamorro. “No creo que el punto de partida de la represión sea por identificar a familias sino en identificar personas que están en la línea de ataque al régimen por lo que hace. Mi hermana Cristiana y mi primo hermano Juan Sebastián están presos esencialmente porque eran competidores políticos que podían derrotar a la dictadura de Ortega, es parte de esa campaña de eliminar la competencia política y les han inventado cargos para apresarlos y silenciarlos”.
“Y si Pedro Joaquín está preso también es porque estaba en esa línea de relevo de candidatos presidenciales de Ciudadanos por la Libertad (CxL). Y por esa misma razón están presos todos los demás, Medardo (Mairena) Miguel (Mora), Arturo Cruz, por esa misma razón están presos los líderes políticos y los líderes cívicos”, añade.
“Yo sí creo que hay una saña”, dice. “Es una acción persecutoria indiscriminada, pero hay una saña por tratar de linchar, desprestigiar lo que simboliza el apellido Chamorro y el apellido Chamorro se asocia primordialmente con mi padre que es un símbolo en Nicaragua, símbolo por su ideario patriótico, y mi madre también, porque representa a la persona que derrotó a Daniel Ortega en las elecciones de 1990, y sobre todo por su integridad y porque comparte esos mismos valores”.
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