Por segunda noche consecutiva, los habitantes de la ciudad venezolana de Güiria salieron a las calles para pedir justicia por las al menos 28 personas que murieron en un naufragio ocurrido la semana pasada en el trayecto entre esa localidad y Trinidad y Tobago.
Cientos de personas protestaron este jueves en la plaza del pueblo costero, a unos 100 km de Puerto España, que se ha convertido en una popular ruta de salida para quienes, huyendo de la crisis, quieren emigrar a Trinidad.
Según reportaron medios locales, los habitantes de Güiria protestaron en los comandos de la GNB, Guardacostas y el CICPC exigiendo justicia, y tras eso acudieron al muelle 7, de donde habían zarpado las víctimas.
La cantidad de venezolanos muertos como consecuencia del naufragio de una embarcación precaria ha ascendido durante los últimos días a medida que se encuentran más cuerpos. La cifra llegó el miércoles a 28, según confirmó este jueves en conferencia de prensa el Fiscal General del régimen de Nicolás Maduro, Tarek William Saab.
La embarcación habría zarpado presuntamente el 6 de diciembre con unas 30 personas “a reencontrarse con sus familias” por Navidad, según información del chavismo. Sin embargo, naufragó entre Güiria (Sucre, noreste de Venezuela) y la isla de Trinidad.
El episodio ha sacado a la luz una de las rutas de migración más desconocidas y duras, mientras se multiplican las denuncias contra los dos países. Además, la travesía es muy peligrosa y cientos de personas han desaparecido.
Todos las personas a bordo del bote que salió el 6 de diciembre y naufragó eran de este pueblo, que se pasea entre la tristeza en cada funeral y la indignación por lo que aseguran fue una respuesta pobre en el rescate y en el control de operaciones de tráfico de personas.
“¡Justicia, justicia!”, gritaban unos 800 manifestantes que marcharon desde la plaza del pueblo, donde está la iglesia, por las calles con pancartas, silbatos y banderas venezolanas.
Las autoridades venezolanas, que abrieron una investigación, dispusieron desde hace dos días de un helicóptero para apoyar la búsqueda de víctimas de este naufragio, cuyas condiciones no están muy claras.
Solo se sabe que los primeros cuerpos aparecieron a 13 km de la costa venezolana el pasado viernes y fueron hallados por un patrullero guardacostas.
No obstante, Tadira Mata, profesora de educación física, aseguró que la respuesta oficial llegó muy tarde.
“Desde el momento en qué pasó esto aquí no hubo quien ayudara, quienes salían a buscarlos eran los pescadores con su poquita gasolina”, dijo a la agencia AFP esta mujer que asegura perdió a 10 ex alumnos en el naufragio. Cuadrillas de pescadores siguen saliendo todos los días de madrugada para buscar. A veces pasan todo el día y hasta la noche.
“La corrupción es terrible”
La marcha llegó hasta el comando de la Guardia Nacional, que es responsable del tránsito de las embarcaciones. “La corrupción es terrible en la Guardia Nacional, solo les interesa el dinero que le lucra la entrada y salida de los botes”, criticó por su parte Carla, de 40 años, habitante del pueblo y presente en la protesta.
“No le importa la responsabilidad, ni que salga un zarpe, ni que haya nada legal para tener constancia de quién va, quién viene, qué cantidad de gente está saliendo porque entendemos que la gente se quiera ir, pero dale la oportunidad que se puedan ir legal”, añadió.
El Ministerio Público anunció el mismo jueves que pidió la captura de siete militares de la Guardia Nacional por extorsión como resultado de una investigación vinculada con lo ocurrido.
Las autoridades ya detuvieron a dos personas por el caso: el dueño de la embarcación y el propietario de la hacienda de la cual partió. Serán imputados, explicó el Tarek William Saab, por “tráfico ilegal de personas y asociación para delinquir”.
Según Saab, cada uno de los migrantes a bordo del bote pagó 150 dólares a lo que definió como una “mafia” de tráfico humano, sobre la que su despacho emitió cuatro nuevas órdenes de captura.
“Pidiéndole a Dios”
“Esta situación nos golpea a todos por igual en el pueblo porque todos tenemos algún vínculo familiar, todos nos conocemos, somos como un árbol”, expresó César Noriega, quien junto a otros dos voluntarios facilitó su camión y su generador eléctrico para trasladar cadáveres y brindar iluminación en los entierros nocturnos.
“Tengo un primo que estamos esperando por él, se llama José Carlos San Vicente, estamos pidiéndole a Dios todos los días que aparezca”, agregó.
La ONU estima que más de cinco millones de venezolanos dejaron su país desde 2015 forzados por la crisis y que unos 25.000 eligieron a Trinidad y Tobago como destino. La isla, de 1,3 millones de habitantes, señala que facilitó el registro a 16.000 venezolanos.
Con información de AFP
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