
Ante la retirada de la candidatura de la presidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, las elecciones del próximo 18 de octubre en el país andino quedan con siete postulantes a la Presidencia. Entre ellos se destacan el economista Luis Arce, delfín del ex presidente Evo Morales por el partido Movimiento al Socialismo (MAS), y el ex mandatario Carlos Mesa, quien terminó segundo en los comicios anulados de octubre de 2019. Ambos ostentan la mayor intención de voto según una encuesta de Mercados y Muestras difundida por el diario Página Siete.
Arce, que fue ministro de Economía durante casi todo el gobierno de Morales (2006-2019), obtuvo 25% de las preferencias, seguido por Mesa con 22% en este sondeo divulgado el martes. En el relevamiento previo de la misma empresa, Arce y Mesa estaban empatados.
Áñez les seguía en la tabla con el 8%, al igual que Luis Fernando Camacho, líder regional del departamento de Santa Cruz y figura clave en las protestas que llevaron a la renuncia de Morales en noviembre del año pasado.
La mandataria interina, cuya intención de voto cayó durante las últimas semanas, justificó su decisión en la necesidad de evitar una victoria del MAS.
Los otros candidatos -el ex presidente conservador Jorge Quiroga, el pastor evangélico de origen coreano Chi Hyung Chung, el minero Feliciano Mamani y la poeta María de la Cruz Baya- figuraron con menos del 2% de las adhesiones.
Los indecisos, en tanto, alcanzaron 21%, mientras que quienes dicen que votarán en blanco o nulo se ubicaron en 11%. “Lo hago para ayudar a la victoria de los que no queremos la dictadura”, indicó Áñez en un mensaje oficial emitido en la tarde de este jueves. “Si no nos unimos, vuelve [Evo] Morales, si no nos unimos la democracia pierde”, agregó. El mismo sondeo mostró que más del 60% de los votantes de Áñez tenía como segunda opción a Mesa.
Los sondeos indican que Bolivia probablemente irá a una segunda vuelta, que tendrá lugar el 29 de noviembre, pues gana en primera ronda quien obtenga la mitad más uno de los votos o al menos 40%, con un margen de 10 puntos por encima del segundo.
Las elecciones presidenciales y legislativas de este año reemplazan los cuestionados comicios de octubre de 2019, que derivaron en las protestas que condujeron a la renuncia de Morales, tras casi 14 años en el poder. Tras su dimisión, el ex gobernante se asiló en México y un mes después se refugió en Argentina.

El MAS presenta a Luis Arce como candidato a presidente y a David Choquehuanca, que fue canciller de Evo Morales, para vicepresidente.
El partido, cuyo principal apoyo político proviene de sectores indígenas, rurales y populares urbanos, apuesta a la clase media y algunos ven a Arce como un aspirante que busca unir el voto de la clase media y el de los indígenas.
“Morales está convocando a la clase media de la que se alejó”, apuntó el analista y ex diputado Carlos Borth. “Eso explica que haya puesto a Arce y no a un indígena. Pero todavía es una interrogante saber cómo le irá en esa apuesta”.
Mesa quedó segundo tras Morales en los comicios de octubre del año pasado, luego anulados entre denuncias de fraude a favor del entonces presidente y tras informes de organismos internacionales advirtiendo irregularidades.
Luis Fernando Camacho, quien encabezó las protestas contra Morales entre octubre y noviembre que fueron duramente reprimidas y dejaron 35 muertos, lidera la alianza Creemos y se coloca en el tercer puesto en los sondeos.
El pastor evangélico Chi Hyun Chung fue tercero en octubre y se vuelve a presentar a presidente aunque ahora por otra formación, el Frente para la Victoria en vez del Partido Demócrata Cristiano.
El sindicalista minero Feliciano Mamani va al frente del Partido Acción Nacional Boliviano (PAN-BOL) afirmando que su postulación fue una decisión orgánica de las cooperativas mineras.
Y la escritora María de la Cruz Bayá se mantiene como candidata por Acción Democrática Nacionalista (ADN) con una postura fuerte contra el actual Gobierno transitorio de Bolivia, al que compara con regímenes autoritarios.
El estudio de la Universidad Mayor de San Andrés de La Paz refleja que un 85,6 por ciento acudiría a votar y un 6,9 por ciento no lo haría, considerando la emergencia sanitaria por la pandemia del COVID-19. En Bolivia el voto es obligatorio, por lo que la participación de los electores suele estar por encima del 80 por ciento.
Un total de 7.332.925 bolivianos están habilitados para votar en los comicios generales, en los que se elegirá al presidente, vicepresidente, senadores y diputados.
Los comicios de octubre de 2019 fueron anulados entre denuncias de actas de votación que incluían fallecidos, electores que habrían votado varias veces y otras supuestas irregularidades a favor de la reelección para un cuarto mandato seguido del entonces presidente Evo Morales, quien siempre ha negado que hubiera fraude.
Con información de AFP y EFE
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