
El proyecto de una nueva Constitución en Cuba elimina la palabra "comunismo". Pero el Partido Comunista sigue siendo el único autorizado a existir.
Lo mejor ha sido el título de 14 y Medio, el diario digital que se hace en La Habana: "No habrá transición en Cuba… ni siquiera al comunismo".
En los debates de la Asamblea Nacional para darle luz verde al proceso de reforma constitucional se dijo que no vendría mal un tipo de propiedad privada.

Pero ojo: que no permita el enriquecimiento individual.
Y el Artículo 68 propone reconocer el matrimonio como la unión no entre un hombre y una mujer, sino entre dos personas, lo que abre el camino para legalizar las bodas entre integrantes de la comunidad LGTBI.
Pero eso no le quita la preocupación a un activista que habló con martinoticias.com desde Holanda, donde está pidiendo asilo político: "…porque tener un matrimonio igualitario en Cuba no evita la represión contra la comunidad LGTBI".
Es complicado.

También proponen la creación del puesto de primer ministro, que el presidente de la república asuma el cargo con menos de 60 años y que su mandato se limite a 10. El próximo paso es someter a consulta popular del 13 de agosto al 15 de noviembre lo que ya aprobó la Asamblea.
Los opositores dentro y fuera de Cuba tienen algo que decir.
Desde La Habana, la economista Martha Beatriz Roque ve un atisbo de descentralización.

"El hecho de que haya un presidente de la república y haya también un primer ministro no lo es solo desde el punto de vista político, sino también desde la separación de funciones, lo que implica que va a haber dos personas, e implica un poco de descentralización", le dijo Roque a martinoticias.com.
Ramón Saúl Sánchez, líder del Movimiento Democracia en Miami, cree que nada de eso cambia el sistema.
"Sospecho que Raúl Castro quiere crear el puesto de primer ministro para alguno de sus hijos, Alejandro o Mariela, o algún incondicional de la familia", le dijo Sánchez a la agencia EFE. El objetivo es "darles protección a los intereses y a la seguridad de la familia Castro".

Para Orlando Gutiérrez, secretario general del Directorio Democrático Cubano con sede en Miami, la reforma constitucional debilita el poder civil y avanza los planes de Raúl Castro de fijar un gobierno de generales supervisando a técnicos en el terreno económico.
"Una Constitución es una carta de derechos que limita los poderes del Estado frente a la soberanía del pueblo", algo ausente en la cubana, que es solo "un manual de perfeccionamiento de control del Estado", declaró Gutiérrez.
Hablando también con Radio y TV Martí, el escritor y periodista independiente Luis Cino Álvarez no oculta su escepticismo. "No le veo mucha importancia, ellos se están acomodando a los tiempos", dijo Cino Álvarez desde La Habana.
Bajo el título de "Cuba consagra el raulismo", el diario español El País incluye una opinión del politólogo Armando Chaguaceda. Se trata, dice, de "un constitucionalismo autoritario donde lo político es mucho menos discutible que lo económico y que se encamina hacia una reforma del sistema para hacerlo eficiente sin ser democrático".

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