
El terrorista chileno Ricardo Alfonso Palma Salamanca, antiguo miembro de la organización terrorista Frente Patriótico Manuel Rodríguez, fugado de una cárcel de seguridad en 1996 cuando cumplía condena por asesinato, ha sido detenido en París una operación de las policías de Francia, Chile y España.
En un comunicado, la Policía Nacional española ha informado de la detención de Palma Salamanca, que se escapó de una cárcel de alta seguridad de Santiago de Chile tras ser condenado como autor material del asesinato del senador Jaime Guzmán y por otros delitos, como secuestro.
Palma Salamanca cometió esos crímenes como miembro activo del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), un grupo armado chileno que inició sus actividades el 14 de diciembre de 1983 para luchar contra la dictadura encabezada por el general Augusto Pinochet.
Se encontraba huido de la justicia chilena desde el 30 de diciembre de 1996 y sobre él pesaba una reclamación internacional de extradición emitida por las autoridades chilenas.

La detención ha sido posible, según ha destacado la policía española, gracias a la detención en México el pasado 16 de junio de 2017 del antiguo militante del FPMR Raúl Escobar Poblete, conocido con el alias de "comandante Emilio" y que había sido compañero de Palma Salamanca en la organización terrorista.
Escobar, de nacionalidad chilena y también huido de la justicia de su país, se había afincado en México con identidad falsa y había viajado en varias ocasiones a España.
En México, Escobar se dedicaba a los secuestros de larga duración, que cometía con la ayuda, entre otros, de su antiguo compañero de actividad terrorista en el FPMR.
Tras la detención de Escobar, Palma Salamanca huyó de México a través de Cuba y finalmente se cobijó en Francia, donde ha sido arrestado.
Las autoridades chilenas atribuyen a Palma Salamanca, además del asesinato por el que fue condenado, las muertes del coronel de Carabineros Luis Fontaine y del sargento del ejército Víctor Valenzuela Montecinos.

También se le considera participante en el atentado con explosivos a un grupo de marines norteamericanos en Valparaíso y el secuestro del ejecutivo Cristian Edwards, hijo del dueño del diario El Mercurio, en septiembre de 1991.
Palma Salamanca fue detenido pocos meses después de este último homicidio, el 25 de marzo de 1992, en una operación de la Policía de Investigaciones de Chile (PDI). Se le acuso del secuestro de Edwards y las muertes de Guzmán, Fontaine y Valenzuela.
En tres de estos procesos fue condenado a cadena perpetua, mientras que en el caso de Fontaine su condena fue de 15 años de prisión.
Palma Salamanca logró fugarse de prisión el 30 de diciembre de 1996, liberado en helicóptero junto a otros tres de sus compañeros -Pablo Muñoz Hoffmann, Mauricio Hernández Norambuena y Patricio Ortiz Montenegro- en una operación organizada del FPMR liderada por Escobar.
LEA MÁS:
Últimas Noticias
Se corre el GP de Japón de la Fórmula 1: Antonelli lidera y Colapinto marcha 17°
El argentino de Alpine, que largó 15°, busca sumar puntos luego de finalizar décimo en Shanghái. Mercedes intenta obtener un nuevo 1-2 en la temporada
Embalses España: la reserva de agua subió este 29 de marzo
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha actualizado su más reciente informe sobre la capacidad de los embalses de agua en España

“La monogamia es inviable”
Creo que las parejas se dividen en dos clases. Las que aguantan (la infidelidad del otro o la represión de sus deseos) y las que no aguantan (la infidelidad o la represión). Pero más allá de que las estadísticas estén a favor del último grupo, ambas alternativas parecen pobres

Federico Coria habló por primera vez sobre la denuncia de Marco Trungelliti: “Llevó mi vida a un lugar oscuro”
El santafesino habló de “traición” al referirse a su colega santiagueño. “A veces, pienso que tomaría un café con él para que me explique”, dijo

Envejecer en casa: una decisión legítima que dispara una logística agotadora y carísima y no resuelve la soledad y el encierro
Más del 80% de los adultos mayores quiere envejecer en su casa. Lo que eso desencadena —turnos que se superponen, costos que ni PAMI ni IOMA ni las prepagas cubren, personas que rotan y desestabilizan— es una historia que el sistema todavía no sabe cómo acompañar



