Brasil licitó el viernes seis bloques de exploración petrolera en aguas profundas (pre-sal) por 6.150 millones de reales (unos 1.900 millones de dólares), en una puja en la que participaron las grandes compañías internacionales del sector.
La suma es inferior a los 7.750 millones de reales esperados por el gobierno, entre otras cosas porque dos campos quedaron sin adjudicar. Pero el Estado obtuvo acuerdos favorables de reparto de los excedentes (previa deducción de costos de explotación y royalties), que le permitirán quedarse hasta con 80% de esos excedentes.
La subasta se hizo al amparo de una nueva legislación promulgada por el gobierno del conservador Michel Temer, que rompió con un tabú que otorgaba tradicionalmente a la estatal Petrobras un papel predominante en el sector de hidrocarburos.
La sesión se inició con casi dos horas de atraso debido a una medida cautelar de suspensión de la licitación dictada por un juez, que consideró "plausibles" los alegatos del mayor sindicato del país y del Partido de los Trabajadores (PT) sobre riesgos de "daños al patrimonio público" con esa venta.
Sin embargo, un tribunal de apelación revocó rápidamente la medida.
Petrobras, socio de tres bloques
Los bloques adjudicados -en función de las mejores ofertas de reparto de excedentes de producción- se hallan en las cuencas de Campos (Rio de Janeiro) y Santos (Sao Paulo).
Un consorcio formado por la noruega Statoil, la estadounidense Exxon y la portuguesa Petrogal se hizo con el bloque Norte de Carcara, ofreciendo al gobierno un 67,12% de esos excedentes.
Petrobras forma parte de tres consorcios que ganaron adjudicaciones, con las mayores ofertas asimismo de reparto sobre los excedentes.
En uno de ellos, el de Peroba, formado junto a la china CNOOC y a la británica BP, la parte cedida al gobierno será del 79,96%.
La estatal brasileña lideró además un consorcio con Repsol Sinopec y con la anglo-holandesa Shell, que se hizo con el bloque de Entorno Sapinhoá, con un porcentaje de 80% para el gobierno.
Se alió por último con BP, a partes iguales, para ganar la puja por Alto Cabo frío Central (75,86% en el reparto de concesión).
Los inversores aprobaron las iniciativas.
Hacia las 17:09, hora GMT, las acciones ordinarias de Petrobras en la Bolsa de Sao Paulo ganaban 2,51% y las preferenciales 1,91%, en tanto que el índice Ibovespa subía 0,69%.
La oferta que menos excedentes de producción otorga al gobierno es la que ganaron Shell y la francesa Total, con apenas un 11,53% de excedentes ofrecidos, el mínimo exigido por el gobierno.
“Brasil está de regreso en el escenario del mercado del petróleo mundial”
También se atuvo al mínimo estipulado (22,5%) el consorcio que se quedó con el bloque de Cabo Frío Oeste, formado por Shell, Cnodc y BP.
"Brasil está de regreso en el escenario del mercado del petróleo mundial", se congratuló el director general de la Agencia Nacional del Petróleo (ANP), Décio Oddone.
Los campos pre-sal, yacimientos en aguas a una profundidad de hasta 7 km bajo una capa espesa de sal, albergan una promesa de miles de millones de barriles de crudo, pese a los enormes desafíos técnicos que conlleva su exploración y explotación en las profundidades del Océano Atlántico en momentos en que el mercado de petróleo está deprimido.
El gobierno brasileño espera obtener más de 80.000 millones de dólares por ventas escalonadas de bloques petroleros hasta finales de 2019.
La apertura del sector forma parte de la estrategia de Temer y de su ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, para atraer inversiones y cubrir el rojo fiscal dejado por dos años de recesión.
Las normas anteriores habían disuadido cualquier tipo de oferta en una subasta de bloques de pre-sal en 2013.
Cambio de normas
La subasta se produce un mes después de otra ronda donde se vendieron varios bloques de petróleo y gas, mayoritariamente marítimos (offshore). En esa ocasión, se adjudicaron sólo 37 de los 287 bloques ofertados, aunque logrando una recaudación récord y muy por encima de lo esperado, de más de 1.200 millones de dólares.
Temer, que llegó al poder en 2016 tras la destitución de la izquierdista Dilma Rousseff, abrió a la iniciativa privada la explotación de yacimientos en el presal.
La nueva legislación da preferencia a la estatal Petrobras para operar los bloques, pero en caso de que no manifieste interés en ello, los grupos inversores podrán asumir íntegramente esa responsabilidad.
Petrobras estaba obligada hasta ese momento a participar en las subastas de los bloques de presal con al menos un 30% de participación.
Rousseff consideró el jueves en un tuit que "Brasil entrega el petróleo a los extranjeros a precio de banana".
Con información de AFP
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