
El pasado 13 de octubre, Carlos Marín, el recordado cantante de 'Il Divo', que falleció en diciembre de 2021 en un hospital de Manchester por complicaciones respiratorias derivadas del Covid, hubiese cumplido 56 años. Y un día tan especial su familia, capitaneada por su madre Magdalena Menchero y su hermana Rosa Marín, quiso rendirle homenaje organizando un emotivo cumpleaños en el cementerio de La Almudena, donde reposan sus restos mortales.
Una fiesta en la que no faltó una tarta, varios ramos de flores que cubrían completamente su féretro, numerosos globos con forma de corazón, música, y a la que asistieron numerosos amigos y familiares del barítono, pero no Geraldine Larrosa, Innocence, que escenificando la ruptura total con la familia de su exmarido -con el que se había dado una segunda oportunidad a mediados de 2020- fue la gran ausente en la celebración.
El motivo, la batalla legal que mantienen la artista y la madre de Carlos Marín por la herencia del exlíder de 'Il Divo'. Carlos dejó a su exmujer una casa valorada en 700.000 euros en Madrid -en la que residían- sobre la que pesa una hipoteca de 300.000 euros. Y ahí es donde está el problema, ya que Geraldine pretende que sea su familia la que se haga cargo, mientras Magdalena Menchero se niega a asumir este pago.
Innocence ha reaparecido en la entrega de los Premios Actúa y ha explicado por qué no asistió al cumpleaños del que fue su gran amor, aprovechando la ocasión para lanzar un dardo a la hermana y a la madre de Marín: "Yo ese día estaba trabajando, estaba grabando". "Yo creo que no es una invitación que tienen que hacer, es un cementerio donde está Carlos Marín, y yo voy cuando puedo, ¿entiendes? Entonces la familia, pues hacen ese homenaje que le viene bien a la madre y le da alegría y fantástico. Yo, de todas maneras, yo tengo mi altar en casa y yo siempre hago mis homenajes en el escenario" ha sentenciado, dejando entrever que no por rendirle homenaje en el cementerio se tiene más presente al artista.
Sobre en qué punto está su relación con la familia de Carlos, Geraldine desvela que "ya no tendría por qué haber tensiones porque ya se ha entregado el legado" y advierte que "yo voy a seguir haciendo mi carrera y voy a seguir hablando de Carlos Marín". "Ha sido parte de mi vida, ha sido todo para mí, desde lo más alto, quiero decir, como marido, como hermano, como amante todo, y como productor y creador" confiesa emocionada.
Y aunque considera que el reparto de la herencia de Marín ha sido justo porque es "el juzgado quien ha dictado", tiene un reproche que hacer a Magdalena: "Ha habido tiranteces por todas las circunstancias, pero yo voy a seguir mi camino. Lo correcto tenía que haber sido estar hablando y no meter ahí abogados, ni justicia, ni nada, pero bueno, es lo que..." zanja, apenada porque su relación con la familia del artista haya terminado así tras su muerte.
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