Seúl, 3 sep (EFE).- El actor surcoreano Yoo Ah-in, conocido por sus papeles en "Burning" o "Hellbound" ("Rumbo al infierno"), fue condenado hoy martes a un año de prisión por consumo habitual de drogas.
La Fiscalía, que pedía para él cuatro años de reclusión, lo acusaba, entre otras cosas, de consumir propofol, un anestésico usado en procedimientos médicos, de manera ilegal en más de 180 ocasiones ente 2020 y 2022.
También sostenía que el intérprete de 38 años compró más de mil pastillas para dormir usando recetas medicas prescritas a otras personas, o que consumió marihuana durante una estancia en EE.UU.
Las leyes sobre estupefacientes en Corea del Sur son draconianas, e incluso castigan su consumo cuando se produce fuera del territorio nacional.
Además de la pena de cárcel, el tribunal condenó al actor, conocido por sus papeles en películas como "Burning" o series como "Hellbound" ("Rumbo al infierno"), a pagar una multa de 2 millones de wones (unos 1.490 dólares).
En vistas previas, Yoo, cuyo verdadero nombre es Uhm Hong-sik, había asegurado que sufría de depresión, ansiedad e insomnio debido a la presión que sentía por ser una celebridad en su país.
El tribunal del Distrito Central de Seúl que lo condenó hoy subrayó su dependencia de todas estas sustancias y consideró que muy probable que vuelva a consumir drogas si queda en libertad.
Tras ser leída la sentencia, el actor, que lució corbata y traje negro y se mostró poco expresivo, fue trasladado a prisión.
Sobre Yoo pesa además una investigación policial en curso después de que un hombre lo denunciara este verano por supuestamente violarlo mientras estaba inconsciente. EFE
asb/ahg/cg
Últimas Noticias
Melania Trump aparece con un robot humanoide en una cumbre sobre educación y tecnología
El Ibex 35 recupera los 17.100 puntos, un 1,54% más, ante las expectativas de desescalada en Irán
El principal índice bursátil español cierra en positivo tras una caída del petróleo y expectativas de paz impulsadas por un plan de alto el fuego que Estados Unidos habría propuesto a Irán, aunque persiste incertidumbre entre inversores y analistas
