Juan José Lahuerta
Leipzig (Alemania), 30 jun (EFE).- Michael Laudrup disputó tres Eurocopas. Vistió la camiseta de Dinamarca en Francia 1984, Alemania 1988 e Inglaterra 1996. Acumuló un total de trece encuentros, pero se perdió los mejores. No estuvo en la Eurocopa que más habría disfrutado, la de Suecia 1992 que ganó su selección por sorpresa con la ausencia de su máxima estrella por desavenencias con su entrenador, Richard Moller Nielsen.
Dinamarca se apuntó a aquel torneo de casualidad. No llegó por méritos propios y Nielsen, durante la fase de clasificación tuvo varios desencuentros con Brian y Michael Laudrup. De hecho, la prensa pidió la cabeza del seleccionador danés, que tuvo una segunda oportunidad por la guerra de Yugoslavia. A causa del conflicto, el combinado balcánico fue excluido y Dinamarca, a diez días del inicio del torneo, pasó a formar parte de las ocho selecciones con plaza para la Eurocopa.
Michael Laudrup, el emblema de aquel equipo, se negó a jugar. Por un lado, pensaba que Dinamarca no iba a llegar muy lejos. Y, por otro, como muchos compañeros, tenía la mente puesta en el verano y sus playas europeas. La mayoría tenía billetes y hoteles reservados para dorarse al sol de Grecia, España e Italia.
Algunos, incluso ya estaban sobre la arena de alguna playa alejados del mundanal ruido del fútbol. Y, además, Laudrup no se entendía con Moller Nielsen. Su hermano Brian, sin embargo, sí fue pese a su irregular relación con su seleccionador. Pero Michael se quedó en casa y vio el torneo por televisión.
Dinamarca debutó con empate sin goles ante Inglaterra; después ganó a Suecia 1-0; y en el tercer y decisivo partido de su grupo, superó 2-1 a Francia. En semifinales, se deshizo de los Países Bajos en los penaltis tras empatar 2-2; y en la final, el 26 de junio de 1992, con goles de John Jensen y de Kim Vilfort, superó a Alemania 2-0 para ganar su único gran torneo internacional.
Laudrup no participó ni un solo minuto del mayor éxito de la historia futbolística de su país. Su compañero, Henrik Larsen, lo vio como una oportunidad: "La ausencia de Michael Laudrup no fue un problema para el equipo. Fue una oportunidad para que otros jugadores tuvieran el protagonismo. Y, en cierto modo, me hizo entrar en el equipo titular", dijo en aquellos días.
Laudrup, incluido en el mejor once de la Eurocopa de 1984, a la que llegó hasta las semifinales y fue eliminado por España; el jugador fantasioso y elegante que también enamoró en el Mundial de México 1986 hasta que se cruzó Butragueño por el camino; la punta de lanza de la Dinamarca que se atascó en las Eurocopas de 1988 y 1996; y el mejor jugador de la Dinamarca del Mundial de Francia 1998 que solo fue frenada por Brasil, jugó todo lo jugable con su país menos lo que tenía que jugar: la Eurocopa de Suecia 1992. EFE
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