
Segunda sesión del juicio por el que Rafael Amargo se enfrenta a una posible pena de 9 años de prisión por un delito contra la salud pública por haber presuntamente traficado con drogas en su piso de Malasaña. En prisión provisional desde hace 4 meses por incumplir las medidas cautelares de presentarse a firmar cada 15 días en el juzgado, el bailaor confía en poder probar su inocencia, argumentando que las sustancias que encontró la Policía en su domicilio eran para consumo propio por el severo problema de adicción que ha sufrido en los últimos años y contra el que se está tratando en la prisión de Soto del Real. Apoyando incondicionalmente a Amargo en este durísimo trance, su mujer Luciana Bongianino, su padre Florentino García y su abogado, Marcos García Montes, que este miércoles ha evitado hacer declaraciones a la prensa a su llegada a la Audiencia Provincial. Sí ha roto su silencio la pareja del bailarín, que asegurando que se encuentra "muy bien" ha dejado claro que su marido es inocente luciendo una original chaqueta customizada con una llamativa y contundente inscripción en su espalda: "Amargo es inocente".
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