Lisboa, 17 ene. El caso de una mujer embarazada que tuvo que recorrer más de 200 kilómetros para ser atendida en un hospital durante el parto ha reavivado la polémica por la crisis de la sanidad en Portugal, que acumula varios escándalos en los últimos meses.
La mujer, embarazada de 33 semanas, rompió aguas y fue dirigida al Hospital de Abrantes, a casi 150 kilómetros de su lugar de residencia, Torres Vedras, pero al llegar encontró las urgencias de obstetricia cerradas.
Tuvo que ser entonces trasladada al Hospital de Santarém -que está incluso más cerca de su residencia, a unos 80 kilómetros-, donde finalmente dio a luz.
En total, la gestante, de 41 años, tuvo que recorrer más de 200 kilómetros hasta que pudo ser atendida.
Aunque la madre y el bebé están bien, el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, dijo que "un error de 200 kilómetros es un error muy grande" y que el caso es "muy negativo" para el servicio sanitario.
"Mejorar pasa también por reconocer humildemente que se falla y después corregir y responsabilizar", señaló hoy en declaraciones a periodistas.
También el ministro de Sanidad luso, Manuel Pizarro, reconoció que hubo un "error": "Estamos intentando ver cuál fue la causa del error. Pero más importante es garantizar que no se repite", dijo.
El caso recuerda el ocurrido en noviembre, también en Torres Vedras, cuando una mujer embarazada de seis meses y su bebé perdieron la vida después de un traslado a otro hospital porque las urgencias de la localidad estaban cerradas.
CRISIS EN LAS URGENCIAS
Los servicios de urgencia, especialmente los de obstetricia y maternidad, están en crisis en Portugal, donde frecuentemente hay cierres debido a la falta de personal para cubrir los turnos.
La polémica estalló con la muerte de un bebé en junio de 2022 en Caldas da Rainha, unos 80 kilómetros al norte de Lisboa, tras una cesárea de urgencia, cuando el servicio de obstetricia del hospital estaba cerrado.
En agosto, una embarazada murió en Lisboa por una parada cardiorrespiratoria mientras era trasladada de un hospital a otro por falta de plazas.
El escándalo derivó en la dimisión de la entonces ministra de Sanidad, Marta Temido.
La semana pasada, el Servicio Nacional de Salud (SNS) anunció que las urgencias de ginecología y obstetricia y las unidades de neonatos de la región de Lisboa y Valle del Tajo funcionarán de forma rotativa hasta marzo.
ERRORES QUE CUESTAN VIDAS
Los problemas de la sanidad pública lusa no se limitan a la urgencias.
Las autoridades sanitarias investigan las denuncias realizadas por dos médicos por supuestas malas prácticas en un hospital de las afueras de Lisboa que dejaron al menos 22 pacientes muertos o mutilados.
La denuncia, revelada por el diario Expresso, habla de pacientes operados de tumores que no existían, desangrados o fallecidos tras intervenciones innecesarias.
El Gobierno de Portugal admitió que los problemas de falta de médicos que sufre el país se van a mantener dos o tres años, pero aseguró que trabajan para encontrar una solución a nivel estructural.
En septiembre fue aprobada una reforma del Servicio Nacional de Salud (SNS), que tenía como eje central la creación de una dirección ejecutiva para coordinar toda la prestación de servicios de la red pública.
Además, aumentaba la autonomía de los centros de salud, también a la hora de contratar recursos humanos, y creaba un régimen de dedicación plena para intentar atraer más sanitarios al SNS, que será voluntario y empezará a aplicarse entre los médicos. EFE
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