Justicia británica concluye que hundimiento de un pesquero francés en 2004 fue un "accidente"

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La justicia británica dictaminó el viernes que el hundimiento de un pesquero francés, en el que murieron cinco personas en 2004, fue causado por un "accidente de pesca", descartando la teoría del submarino defendida por las familias de las víctimas.

El "Bugaled Breizh" ("Hijos de Bretaña" en bretón) naufragó en aguas internacionales frente a las costas de Cornualles, en el suroeste de Inglaterra, el 15 de enero de 2004. El tiempo era bueno y el barco tardó menos de un minuto en hundirse.

La tripulación, compuesta por los franceses Yves Gloaguen, Pascal Le Floch, Georges Lemetayer, Patrick Gloaguen y Eric Guillamet, pereció.

Los tribunales franceses dedicaron años a investigar, pero aunque inicialmente determinaron un accidente nunca lograron dar una explicación completa.

El juez Nigel Lickley fue más categórico este viernes y afirmó que el pesquero "se hundió como consecuencia de un accidente de pesca", según sus conclusiones, añadiendo que no había ninguna otra embarcación cerca.

A pesar de las esperanzas de las familias de las víctimas, la hipótesis de una colisión con un submarino militar fue alejándose a medida que avanzaban las audiencias en Londres, que empezaron el lunes, en favor de la hipótesis defendida por un experto de un accidente de pesca en el que una pieza del barco se habría enganchado al fondo.

Se certificó la presencia de tres submarinos (el holandés "Dolfijn", el alemán "U22" y el británico "Torbay") en la zona, donde se estaban preparando ejercicios militares. Pero las sospechas de las familias se centran en otro submarino, el "Turbulent" británico.

Ante el Alto Tribunal, la Marina holandesa y la Marina Real descartaron cualquier implicación, la primera alegando que el "Dolfijn" estaba en la superficie cuando se produjo el accidente y la segunda que el "Turbulent" no estaba en el mar el día del hundimiento.

"No estuvimos en absoluto implicados. Estábamos en puerto" en Devonport (suroeste de Inglaterra) "el 15" de enero, dijo el entonces comandante del submarino británico, Andrew Coles, en su esperado testimonio.

En cuanto a la hipótesis de la presencia de un submarino aliado no identificado en la zona de las maniobras, fue considerada "impensable" por el comandante Daniel Simmonds, oficial encargado de las operaciones submarinas de la Royal Navy.

Cuando se planteó la posibilidad de un submarino de la US Navy estadounidense en 2016, este país lo negó.

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