
Londres, 6 sep (EFE).- El exprimer ministro británico Tony Blair advirtió este lunes de que el radicalismo islámico es todavía una "amenaza de primer orden", y pidió a los líderes de todo el mundo desarrollar una estrategia común para hacer frente a esa amenaza.
Con motivo de los veinte años de los atentados del 11-S contra Nueva York, el antiguo jefe de Gobierno laborista (entre 1997 y 2007) habló del peligro de los extremistas en el Royal United Services Institute (RUSI, por sus siglas en inglés) de Londres, un grupo de pensamiento "think tank" dedicado a defensa y seguridad.
"En mi opinión, el islamismo (radical), tanto la ideología como la violencia, es de primer orden (de riesgo) de seguridad, y sin control, llegará a nosotros, incluso si está lejos de nosotros, como lo demostró el 11 de septiembre (2001)", añadió.
Blair agregó que el radicalismo islámico, con una ideología de "transformar la religión en doctrina política, apoyada si es necesario por la lucha armada, llevó inevitablemente a un conflicto con sociedades abiertas, modernas y culturalmente tolerantes".
El exmandatario, que desplegó tropas en Afganistán tras los ataques del 11-S, subrayó que está presente el peligro de que grupos radicales puedan desarrollar armas biológicas.
"La covid-19 nos enseñó sobre patógenos mortales. Las posibilidades de un bio-terrorismo pueden parecer algo de la ciencia ficción, pero seríamos prudentes si nos preparamos ahora ante su posible uso por parte de actores no-estatales", resaltó.
Para Blair, el radicalismo islámico opera "en muchos ámbitos y dimensiones", por lo que, "al final, su derrota llegará confrontando tanto la violencia como la ideología a través de una combinación de poder duro (militar) y blando (influencia)".
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