
La tendencia es clara para la humanidad: está en camino de reducirse drásticamente. Un estudio reciente señaló que para el año 2100, la gran mayoría de los países del mundo experimentarán tasas de fertilidad tan bajas que no podrán mantener sus tamaños poblacionales actuales. Este fenómeno global afectará economías, sistemas de salud, el medio ambiente y la geopolítica, obligando a los gobiernos a planificar de cara a este futuro desafiante.
El Institute for Health Metrics and Evaluation, en una investigación publicada recientemente en la revista The Lancet, destacó que más del 75% de los países verán sus tasas de fertilidad por debajo del nivel de reemplazo para 2050, aumentando a casi el 97% para el año 2100.
Esto sugiere que las muertes superarán a los nacimientos, marcando un declive en la población mundial. El ente sostuvo que la causa principal de este cambio es una caída global en la tasa total de fertilidad (TFR), que ha disminuido de 5 hijos por mujer en 1950 a solo 2,2 en 2021. La investigación pronostica una continuidad en esta tendencia, anticipando una TFR de alrededor de 1,8 para 2050 y 1,6 para el año 2100.
Curiosamente, mientras la mayoría del mundo enfrenta este desafío demográfico, África subsahariana se destaca por mantener TFR relativamente altas, lo que contribuirá a que más de la mitad de los nacimientos a nivel global ocurran en esta región para el año 2100.
Este desequilibrio demográfico, donde algunos países experimentan un “boom” de nacimientos y otros una “baja” significativa, señala cambios socioculturales importantes y plantea desafíos económicos significativos, especialmente para los países con fuerzas laborales decrecientes y poblaciones en envejecimiento.
Por su parte, en Europa se espera que las cifras continúen cayendo por debajo del nivel de sustitución. El descenso en las tasas de natalidad, combinado con un aumento en la edad promedio de la maternidad, pone de relieve las dificultades para alcanzar las aspiraciones reproductivas debido a la falta de estabilidad y apoyo.

Nature señaló que, frente a este escenario, es crucial buscar soluciones holísticas que no solo aborden las consecuencias demográficas, sino también las causas subyacentes de la baja fertilidad. La promoción de políticas sociales, económicas y de conciliación laboral-familiar puede contribuir a incrementar las tasas de natalidad.
El estudio también indicó que es crucial garantizar el acceso a la educación para las mujeres y los derechos reproductivos, evitando medidas que limiten la libertad de elección y erosionen los derechos relacionados con la sexualidad y la reproducción.
Finalmente, la investigación sugiere que la migración internacional podría ser una solución temporal, pero no abordará el problema de raíz, dado que la declinación en la fertilidad se está convirtiendo en un fenómeno universal. La clave está en implementar políticas nacionales que, de manera segura y beneficiosa, apoyen condiciones que puedan aumentar las tasas de natalidad en algunas regiones y disminuirlas en otras.
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