Matías Botbol (37) es el co-CEO de Taringa. Junto a su hermano Hernán y su amigo de toda la vida, Alberto Nakayama, lidera desde el 2006 –cuando le compraron la empresa a su creador, Fernando Sanz– la segunda red social más visitada del país y la cuarta en Latinoamérica. Diez años después de ese bautismo de fuego, asegura que esto recién empieza. "Queremos seguir creciendo. Siempre estamos abiertos a aprender y superarnos. Ése es el principal activo de la empresa."
"Emprender en Internet es fácil. Siempre hay cosas para hacer. Y algo fundamental: se puede empezar sin demasiado capital. Mi primer proyecto en Internet fue en el año 99, cortando URL que en ese momento eran muy largas. Tuvimos 20.000 personas con ese servicio. Eso derivó que, en el año 2004, lancemos una empresa de hosting. Y después, debido al éxito que tuvimos, apareció la oportunidad de comprar Taringa", rememoró Botbol.
Pero nada fue fácil para Taringa. En el camino tuvo muchas piedras, la mayoría de ellas legales. Argentina no contaba con un marco legal para plataformas virtuales de inteligencia colectiva, donde cada usuario sube el contenido. Y eso les ocasionó más de un dolor de cabeza. Desde María Kodama hasta grandes empresas editoriales los demandaron por presunta defraudación de derechos de propiedad intelectual.
"Los cambios de tecnología siempre generan disrupciones en los negocios tradicionales".
"Siempre supimos que estábamos haciendo las cosas bien. El problema era la ausencia de reglamentación en el país. Eso generó un vacío legal. Pero el tiempo y la Justicia nos terminaron dando la razón –explicó Matías–. De todos modos, son normales estos conflictos: los cambios de tecnología siempre generan disrupciones en modelos económicos o de negocios tradicionales."
Alrededor de cuarenta jóvenes sub-30 trabajan en la oficina de Taringa en Buenos Aires. ¿A qué se debe esta apuesta generacional? Matías respondió: "El valor de la empresa es que estamos siempre abiertos a aprender y superarnos. Y, por lo general, la gente joven empalma rápido con esa dinámica. Además, creo que debido a la industria en que estamos, ellos son los que se acercan. Obviamente, la gente mayor que se quiera sumar está invitadísima. Para nosotros la experiencia también cuenta mucho."
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