Gloria Carrá: "Tengo ganas de volver a enamorarme"

La actriz y cantante habló con Infobae de su vida personal y cómo vive tras la separación de Luciano Cáceres, el padre de una de sus hijas.

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— Estoy muy contenta.

— Sí, muy.

— Sí, por supuesto.

— No, la verdad es que siempre está la posibilidad, no es que estoy cerrada a nada, al contrario, estoy súper abierta al amor.

— Me gusta también, me gusta estar sola porque son los momentos en los que hago lo que quiero y por lo general me pongo a componer.

— Con uno mismo y en otro lugar. Me encontré conmigo de frente y en el momento en el que estaba que fue muy triste y después pude salir de eso también y sé que soy otra persona después de esa relación. Todas las relaciones nos muestran a nosotros mismos ¿no?

— La cama grande la tengo ocupada con mis hijas, las 2 duermen conmigo.

— Muy bien, sí. Luciano (Cacéres) es re buen papá.

— No, no me sorprende porque Ángela dice todo lo que piensa.

— La más chiquita es un personaje súper especial y por ahora quiere ser como Nadia Comaneci Gimnasta.

— Contenta. La admiro mucho, la cuido. Trato de estar en lo que pueda, este año cumple 18, estamos con proyectos, por ahí se va de casa. Ahora está haciendo un viaje sola.

— Era la meta de Ángela, ay, dios mío... Y sí, este año la verdad es que no hizo nada.

— Quedó en tercero creo. Es una lucha con Ángela. Trabaja un montón, a mí me gustaría que terminara, para que sea libre después para estudiar lo que quiera. ¿Qué puedo hacer yo? Más que decirle.

— En mi caso fue al revés igual. Ángela tiene más libertad. Eramos mi mamá y yo, y yo era un poco la que mantenía a la familia.

— Era distinto. Y era distinto también que yo quería hacer la secundaria y mi mamá no quería que la hiciera. O sea que también fue todo al revés.

— No, a mí me gustaba trabajar. O sea, me gustaba, lo disfrutaba. Pero bueno, sí, para mi mamá era como fundamental que lo haga.

— Sí, igual no lo veo tan así. Tuve la desgracia de que mi papá muriera. Por otro lado mi mamá me llevó también por un camino que más allá de que fuera un trabajo es hoy mi profesión y estoy muy contenta.

— Tuve una etapa en la que meditaba y llegué a sentir que la muerte está bien, que era paz. Despues cuando se mete la cabeza uno se apega mucho a sus afectos y por supuesto a uno mismo. Me pasa que uno se quiere cuidar más porque decís no me puede pasar nada por mis hijas. También es algo que nos va a ocurrir a todos en su justa medida. No tengo esa relación de tanto miedo con la muerte.

— La verdad es que no estoy tan miedosa últimamente. Es desde hace menos de un año. Hice mucha terapia y trabaje mucho conmigo. Hace un año atrás estaba muchísimo más temerosa.

— Te voy a decir una estupidez, me enoja no poder dormir bien. Que me despierten antes de tiempo me enoja.

— A todo lo que me haga mal y a todo lo que no me guste o me haga infeliz. A todo eso le digo no.