Las artistas Sara Goldschmied y Eleonora Chiari no deben estar contentas. En un esfuerzo por representar el hedonismo y la corrupción en la Italia de los años 80, sembraron el suelo del museo de arte modeno Museion, en Bozen-Bolzano, con los restos de una fiesta: botellas vacías, serpentinas y todo tipo de desperdicios. Decidieron titular su instalación ¿Dónde vamos a bailar esta noche?
El efecto ha sido muy realista. Tanto que una empleada que recibió la orden de limpiar la sala metió todos los objetos en bolsas y los tiró a la basura. Al parecer, el malentendido se produjo porque la trabajadora era nueva y la mandaron a ordenar la sala donde se había presentado un libro. Equivocó el lugar, vio "el desastre" que había en el lugar y cumplió con su trabajo, como demuestran las fotos.
El propio museo se tomó a broma la situación y subió las fotos del incidente en su cuenta en Facebook. "Ha habido ilustres precedentes como con la bañera de (el vanguardista alemán) Joseph Beuys o la puerta de Marcel Duchamp. La obra será reinstalada tan pronto como sea posible", dijeron los encargados del Museion, ubicado a 640 kilómetros al norte de Roma.
Para suerte de las artistas, en Italia suelen reciclarse los desperdicios y el museo pudo recuperar el cristal, el plástico y el papel en bolsas por separado. Sin embargo, no deben haber recibido con entusiasmo las críticas que recibió su obra tras el incidente.
"Si la empleada pensaba que era basura, significa que lo era"
Sucede que la noticia reavivó, una vez más, el debate sobre el arte moderno y los esfuerzos por la innovación que desarrollan sus representantes. Vittorio Sgarbi, uno de los principales críticos de arte de Italia, dijo que la mujer de la limpieza tenía razón al tirar la instalación a la basura.
"Si ella pensaba que era basura, significa que lo era. El arte debe ser entendido por cualquiera, incluidos los trabajadores de la limpieza. El hecho de que el museo pueda simplemente recolectar las piezas de la basura y ponerlas de nuevo juntas significa que no era arte de categoría", declaró Sgarbgi a la NBC.
En defensa de Goldschmied y Chiarilas, que viven y trabajan en Roma, habló el experto en arte del diario británico The Guardian, Jonathan Jones. "Mientras unos piensan que el arte moderno es basura, todavía es provocativo.Todavía es peligroso. El arte contemporáneo puede tener todas las características de la cultura establecida, pero sigue siendo desafiante, subversivo y radical".
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