A los 12 años fue juzgado como adulto y podría terminar su vida en la cárcel

Tras ayudar a matar al padrastro de su amigo porque no lo dejaba salir, y el tribunal determinar que fue un hecho extremadamente sangriento, se lo juzgó como mayor de edad

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 AP 162
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La vida de Paul Gingerich no es como la de cualquier joven de su edad, ya que sufrió un brusco cambio el día en que, enojado porque el padrastro de su amigo no lo dejaba salir a jugar un rato, no tuvo mejor idea que arreglar con el muchacho para entrar en el domicilio y entre ambos matar al hombre de 49 años.

Tras el hecho, del que ya pasaron tres años, Gingerich fue sentenciado a 35 años de prisión, debido a que según las leyes del estado de Illinois, en Estados Unidos, a partir de los 10 años, teniendo en cuenta la gravedad del hecho, una persona puede ser juzgada como mayor.

Ahora, a sus 15 años, Paul continúa la vida en la cárcel, siendo la persona más joven que cumple una condena como mayor de edad, motivo por el cual se comenzará a rodar un documental con los pormenores de su día a día, además de rememorar el asesinato que cometió.

      

La corte de Illinois se comprometió a estudiar su caso nuevamente, tras las presentaciones realizadas por la abogada del menor, para volver a determinar si Paul debe ser juzgado nuevamente, pero por un tribunal de menores. Si su sentencia es revisada y finalmente se le juzga como adulto, podría estar en la cárcel hasta los 77 años.

La abogada del joven, Monica Foster, afirmó: "Realmente no se puede apreciar lo horrible del sistema penitenciario para adultos a menos que hayas estado allí. Durante los últimos 30 años estuve dentro y fuera del sistema penitenciario para adultos en el Estado de Indiana y no dejaría ni a mi perro ir allí por una semana, y mucho menos a un niño de 12 años".

Paul acude cinco días a la semana a clase. Estudia duro, dice su profesor que lo considera un modelo para sus compañeros. El objetivo de este esfuerzo, es conseguir un buen trabajo cuando salga de prisión, con suerte dentro de 25 años.

      

A pesar de la difícil situación que le espera entre rejas, Paul no pierde el optimismo. Asegura que maduró antes que los chicos de su edad y que su estadía en el centro penitenciario para menores cambió su forma de enfrentarse al mundo: "Ahora pienso antes de actuar", asegura.