Muerte digna: Selva, la mamá de Camila, espera la decisión de los médicos

Con su publicación en el Boletín Oficial, la ley entrará en vigencia a partir del 1º de junio. La mamá de la pequeña de 3 años que está en estado vegetativo pide "que la dejen ir"

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 Gentileza Diario Crónica 162
Gentileza Diario Crónica 162

"Ahora que la ley se pondrá en práctica, los médicos podrán decidir qué hacer en el momento que lo consideren conveniente. Nunca imaginé estar en esta situación con un hijo, pero es necesario que –por el bien de ella y de toda su familia– la desconecten del respirador artificial y la dejen ir, mi hija tiene que descansar en paz", dijo Selva Herbón, madre de Camila Sánchez, la beba de 3 años que permanece internada en estado vegetativo irreversible desde su nacimiento, producto de una mala praxis durante el parto.

La Ley 26.742 sobre muerte digna fue sancionada el 9 de mayo último y publicada ayer en el Boletín Oficial, con lo que entrará en vigencia a partir del 1º de junio próximo.

Se trata de la norma que reconoce los derechos del paciente en su relación con los profesionales e instituciones de la salud, que determina sus derechos de aceptar o rechazar determinadas terapias o procedimientos médicos de prolongación de la vida cuando le produzcan un sufrimiento significativo en casos de enfermedades irreversibles o terminales.

"Es un momento difícil para toda la familia, pero a la vez considero que es un logro social importantísimo que esta ley se empiece a reglamentar, luego de tantas idas y vueltas", señaló Selva en una entrevista con Página/12.

El calvario de Selva Herbón, la mamá de Camila, comenzó en la propia instancia del parto. Por un problema durante el momento de su nacimiento, a la beba le faltó oxígeno y tuvo un paro cardiorrespiratorio, del que logró sobrevivir tras 20 minutos de maniobras de reanimación.

Según afirmó la propia Herbón, Camila "no oye, no ve, no habla, no siente nada, no se mueve. No tiene conciencia de su existencia".  

"Vivimos en un proceso de duelo desde hace tres años, cuando los médicos nos informaron que el daño neurológico de mi hija era irreversible. Desde ese momento comenzó el calvario, el sufrimiento de toda la familia. Hoy buscamos la paz porque vivir así es muy doloroso", afirmó Herbón.