Cada vez son más las mujeres que eligen trabajar hasta el noveno mes de gestación, ya sea por cuestiones económicas, miedo a perder el trabajo o simplemente para evitar la inactividad hasta el momento del parto. De todas maneras, los médicos señalan que es importante que las mujeres embarazadas permanezcan sin muchas actividades los últimos 45 días antes de la fecha prevista para dar a luz para que lleguen en buenas condiciones físicas a ese momento. También destacan que, en caso de que hubiese señales que pronostiquen un posible parto prematuro, el cese de actividades debería ser anterior a los 45 días o, al menos, deberían reducir la jornada laboral.
A la hora de consultar acerca del tiempo recomendable para frenar la actividad laboral de las mujeres embarazadas, el ginecólogo Manuel Jofré, titular de la Primera Cátedra de Obstetricia y Perinatología de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), especificó: "Es fundamental individualizar cada caso para realizar un diagnóstico certero. Hay que evaluar qué tipo de tarea hace la embarazada y cómo se siente en su lugar de trabajo". Y agregó: "Hay dos tipos de trabajos emblemáticos: las mujeres que trabajan en call centers, que, si bien realizan un trabajo sedentario, están expuestas a altos niveles de estrés; y, por otro lado, las mujeres que se desempeñan como repositoras en supermercados trasladando productos de un lugar a otro en forma continua y a pie".
Es muy importante que las mujeres embarazadas, al consultar por primera vez con su médico obstetra, especifiquen bien qué tipo de tareas realizan en su trabajo, si realizan esfuerzo físico y si están en contacto o no con alguna sustancia tóxica (como por ejemplo plomo, mercurio, productos químicos, agentes biológicos), al igual que si trabaja con niveles acústicos elevados.
"También, es relevante que le cuente a su obstetra cuántas horas diarias trabaja, porque hay jornadas largas que impiden la correcta alimentación de la madre", explica José Olmas, jefe del servicio de guardia del Hospital Materno Provincial.
El especialista, que también es docente adjunto de la Segunda Cátedra de Obstetricia y Perinatología de la UNC, aconseja evitar trabajos en horarios nocturnos, la adopción de posturas forzadas, realización de grandes esfuerzos y actividades que conllevan riesgo de caídas, como subir y bajar escaleras, sacar objetos de estanterías o levantarlos del suelo y permanecer muchas horas en posición de pie o sentadas.
"Hay mujeres que padecen patologías asociadas, como síntomas de parto prematuro (contracciones o modificaciones en el cuello uterino), que tienen que dejar de trabajar antes de los 45 días anteriores al parto", advierte Jofré. En estos casos, el obstetra solicita una carpeta médica anticipada fundamentando las razones del reposo. En estas situaciones se requiere que, a partir del sexto mes, la embarazada reduzca su jornada laboral. "Se recomienda que realice una pausa en su jornada y que duerma una siesta para recuperarse. Y en otros casos extremos se solicita reposo absoluto", aclara. Algunas mujeres prefieren seguir trabajando hasta la última etapa del embarazo, pero es recomendable que concluyan sus tareas laborales unos 45 días antes del parto para llegar a ese momento descansada y relajada. "Es fundamental que la familia la ayude a trabajar menos horas y que colabore en las tareas de la casa para alivianarle el trabajo doméstico, sobre todo en las mujeres que tienen muchos hijos", destaca Yolanda Bettoni, directora de la Maestría en Salud Materno Infantil de la UNC.
Recomendaciones
-No hacer turnos y horarios variables. Ya que pueden alterar el curso de los días y los ritmos hormonales y provocar insomnio y cansancio a la futura mamá.
–Evitar la postura erguida prolongada. Esta posición estática provoca un malestar fisiológico, ya de por sí típico del embarazo: la compresión de las venas abdominales causada por el aumento del volumen y del peso de la panza. El hecho de permanecer de pie durante un tiempo prolongado reduce la circulación pélvica y causa una aceleración de la frecuencia cardíaca de la mujer.
–No levantar peso y evitar los empujones. Los esfuerzos excesivos y prolongados, sobre todo a partir del segundo trimestre, provocan la liberación de algunas hormonas relacionadas con el estrés. Tampoco es aconsejable agacharse, ya que esta posición causa presión sobre el útero.
–Se desaconseja trabajar más de 40 horas semanales.
–Evitar situaciones de estrés. Las hormonas, sobre todo de adrenalina, noradrenalina y dopamina, pueden tener efectos negativos sobre el flujo de sangre al feto.
–Realizar ejercicios de relajación. También de respiración y cursos de preparación para el momento del parto.
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