EEUU: mató a mujeres en un gimnasio porque no tenía compañía

El hombre que mató a tres mujeres, hirió a otras nueve y se quitó la vida, había planeado la matanza durante meses. Estaba resentido porque desde 1984 no tenía novia

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El hombre que el martes mató al menos a tres personas, hirió a otras nueve y luego se suicidó en un gimnasio cercano a Pittsburgh, en el estado norteamericano de Pennsylvania, llevaba meses planeando el ataque y tenía problemas con las mujeres, informó la policía.
 
El presunto autor de la masacre es George Sodini, de 48 años, quien ingresó a una clase de aerobic, apagó las luces y disparó a su alrededor, desde noviembre pasado tenía pensado cometer un asesinato en masa.
 
Las autoridades descubrieron que el hombre tenía un diario en internet en el que detallaba el ataque. "¿Por qué hacer esto?", "¿A chicas jóvenes?", reproduce un diario citando frases del diario del autor del tiroteo.
 
La policía reveló asimismo que Sodini estaba resentido con las mujeres: desde 1984 no tenía novia y se sentía rechazado por el sexo opuesto. En su diario explica: "Hay 30 millones de mujeres deseables en los Estados Unidos (de manera estimada) y no puedo encontrar ni una (...) Ninguna me encuentra atractivo".
 
También relataba allí cómo intentó varias veces entrar en la clase de aeróbic del gimnasio, situado en un centro comercial en Bridgeville y del cual fue miembro. Una de esas veces fue el 6 de enero, un día después de que escribiera en el diario que se sentía solo, aunque luego el miedo lo hizo volverse atrás: "Son las 8.45 PM: ¡me acobardé!.Traje las pistolas cargadas, todo ¡demonios!", escribió.
 
Finalmente, el martes Sodini cumplió su cometido al irrumpir en la clase de aeróbic con cuatro pistolas, apagó las luces y utilizó tres de las armas, una para suicidarse más tarde. En total disparó 36 tiros que acabaron con la vida de tres mujeres e hirieron a otras nueve, de las cuales tres están en condición crítica, cinco graves, y otra fue dada de alta del hospital.
 
La policía dijo que Sodini llevaba consigo una nota en la que lamentaba los años que había pasado sin compañía femenina. Según informes de los testigos, el agresor ingresó al gimnasio por una puerta trasera. "No dijo ni una palabra. Entró en el salón como si supiera exactamente lo que quería", señaló el jefe policial Charles Moffat.