Asumió un socialista como jefe de gobierno del País Vasco

Patxi López es el primer mandatario socialista que asume en ese cargo después de 30 años de hegemonía nacionalista. Rompió con la tradición de jurar sobre la Biblia y la sustituyó con el Estatuto de Autonomía

Guardar
 AP 162
AP 162

El líder socialista Patxi López tomó hoy posesión como nuevo jefe de gobierno del País Vasco, en una solemne ceremonia en la que rompió con la tradición de sus predecesores nacionalistas de jurar el cargo con la mano sobre la Biblia y renunció también a la frase "ante Dios humillado".

Siguiendo una antigua tradición, el acto tuvo lugar en la pequeña localidad de Guernica, cerca de Bilbao, donde un roble situado frente a la Casa de Juntas simboliza desde hace cientos de años las libertades del pueblo vasco.

Pero a diferencia de sus antecesores, López renunció a símbolos como la Biblia y el crucifijo, que sustituyó por un ejemplar del Estatuto de Autonomía vasco del año 1979.

Tampoco juró su cargo sino que lo prometió, haciendo así hincapié en su condición de mandatario laico y no nacionalista, el primero en la historia democrática del País Vasco después de 30 años de hegemonía del Partido Nacionalista Vasco (PNV).

Por ello, el nuevo jefe de gobierno ("lehendakari") vasco tampoco pronunció bajo el mítico Árbol de Guernica la tradicional fórmula utilizada en las tomas de posesión de los mandatarios de esta región del norte de España desde 1936: "Ante Dios humillado, en pie sobre la tierra vasca, en recuerdo de los antepasados, bajo el Árbol de Guernica, juro desempeñar fielmente mi mandato".

En su lugar, López prometió desempeñar su cargo "desde el respeto a la ley".

En la Casa de Juntas, López, de 49 años, recibió de su predecesor, el nacionalista Juan José Ibarretxe, la "makila", el bastón de mando que representa el traspaso de poderes.

La ceremonia tuvo lugar en presencia de los diputados del Parlamento Vasco y de destacados representantes institucionales, sociales y económicos.

Por parte del gobierno español asistieron la vicepresidente primera, María Teresa Fernández de la Vega, y el vicepresidente tercero y ministro de Política Territorial, Manuel Chaves.

Por primera vez hubo además representación de las asociaciones de víctimas del terrorismo.