La amistad entre el hombre y la mujer es como con las brujas. Que las hay, las hay, aunque jamás se haya visto ninguna. Por definición, es el poder compartir aventuras, confidencias y hasta aburrimientos con otra persona en absoluta comodidad.
Los enemigos de ese estado de cosas entre un hombre y una mujer son pocos, pero para algunos son invencibles: el deseo sexual y la incomunicación.
En cuanto a la fe, los varones creen menos en la posibilidad de amistad con las chicas, quizás porque para ellos las mujeres son apetecibles por definición. Para las mujeres suele resultar más clara la diferencia, aunque ya no tanto.
Algunos amigos han logrado, incluso, trascender una sola noche en que los haya invadido el sexo y han decidido dejarla entre los secretos que guardarán juntos.
Diez puntos que debe tener en cuenta para saber si seguirá siendo amigo o no:
1. No sirve tener amigas o amigos feos para evitar la atracción. Si la amistad es verdadera, el deseo terminará apareciendo tarde o temprano porque el aspecto físico se vuelve agradable de todas formas. El cariño por otra persona la vuelve atractiva, y aunque esta regla parece más probable en las mujeres, el deseo de los hombres suele pender de un hilo.
2. La mayoría, sin embargo, encuentra agradable a la vista a su amiga mujer o su amigo varón. Y la clave es una cuestión crucial del ser humano: la renuncia. A veces ocurre: se quieren, comparten cosas, tienen buenos diálogos, y en un instante se dan cuenta de que podrían y querrían abrazarse, acariciarse y más. En ese punto, vale pedirse tiempos. Lo mejor en estos casos es recordar que nadie muere por no poder tocar una piel... o sí, pero debe pensarlo.
3. El peor enemigo de una amistad entre hombre y mujer no es el sexo mismo, sino el tabú sobre no tenerlo. La situación deberá ser abordada en algún momento. Si alguno de los dos viera signos de atracción en el otro, debe decirlo, y lo mismo si lo siente. Dejar la posibilidad en una nube de silencio no sólo incomoda, sino que anula esa amistad. Entre amigos, los mundos de silencios no existen.
4. La amistad entre el hombre y la mujer no es siempre indirectamente proporcional al sexo entre ambos. Hay casos en que se cruzaron las fronteras en momentos de súbito descontrol de los cuales se puede volver. Para eso, equilibrio emocional y nobleza en el cariño a la otra persona son las claves.
5. Qué hacer si se sienten cosas. Las opciones no son ilimitadas: se puede apostar por una relación de pareja, o se pueden alejar para evaluar si el deseo perdura particularmente por esa otra persona o si se disfruta con otros amantes u otras relaciones. La tercera vía es hablar acerca de los miedos de destruir una amistad por sexo, pues son ellos que casi siempre boicotean las relaciones de este tipo.
6. Tanto hombre como mujer deben ser sinceros respecto de si quieren romper la barrera con esa persona o no. Decidir a las locas no es lo recomendado, tanto para tener sexo como para no tenerlo. A veces es algo que terminará ocurriendo tarde o temprano, a veces el sexo entre ambos es sólo consecuencia de la cercanía y la falta de estímulos sexuales fuera.
7. Lo mejor es que piensen solos en lo que sienten por el otro, antes de hablarlo o de hacer algo. Sincerarse consigo respecto del cuerpo del otro. Cada persona sabe si ese cuerpo es definitivamente el que quiere o si podría tener otro que le gustara igual. deberán preguntarse si desean al menos una noche con el otro por curiosidad, "para ver qué pasa", o porque realmente quieren dar un paso más en la relación. Deben también pensar en cómo se resuelve si no gusta o no resulta o si el otro lo rechaza.
8. Si deciden que serán amigos, hay que seguir reglas para evitar las tentaciones. Eso no es mentirse ni reprimir nada. Es una cuota de pudor extra del que se tiene con amigos del mismo sexo en cuanto a andar en ropa interior, contar detalles sexuales, emborracharse juntos o irse de vacaciones solos. En estos casos, todo puede provocar, más si están sin pareja o con alguna relación deficiente.
9. Hablar o no sobre otros -pretendidos, pretendientes, novios, novias o amantes-, no garantiza que no vaya a ocurrir entre ustedes. El mito existe, pero no es cierto. Si el varón habla poco de otras chicas que le gustan suele esconder deseo por la amiga, pero las mujeres pueden contar de sus novios o amantes aunque el amigo que tienen enfrente les atraiga con locura. Hay varones que también cuentan de su vida amorosa con intención "ejemplificadora" o "modelizadora", y chicas que no hablan de sus chicos porque luego "darán el batacazo" con el amigo.
10. Siempre se puede volver de una noche de sexo con un amigo, cuando se tiene un lazo verdadero. Será un poco ex, un poco amiga o amigo. Pero esto no ocurre si el sexo reaparece. En ese caso, habrá que hablar de frecuencias y sobre todo, de los pactos.
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