Los pases más bizarros de futbolistas argentinos

La noticia del pase de Grimi al Milan convusionó el mercado local. Pero no sería la primera vez que un jugador se va en silencio y se convierte en una estrella en Europa. Otros volvieron sin pena ni gloria. Un listado sorprendente

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La noticia de la transferencia de Leandro Grimi al Milan pareció despertar el estancado mercado de pases del fútbol local. Tan rutilante como sorpresiva, la ida del defensor de Racing a uno de los clubes más poderosos del mundo sirve para recordar las ventas más bizarras de jugadores argentinos a Europa.

No fueron muchas pero sí muy resonantes con el tiempo ya sea por el momento en que se concretaron o porque se trataba de futbolistas desconocidos o de escasa trascendencia en la Argentina. Aunque muchos llegaron a convertirse en ídolos en el Viejo Continente.

Este es el caso de Javier Zanetti, Juan Esnaider y Juan Pablo Sorín. El ?Pupi? llegó al Inter desde Banfield y con el correr de los años se convirtió en un histórico del equipo milanés.

Esnaider también fue un caso de ensueño. Pasó de Ferro al Real Madrid, donde tuvo un paso más que destacado.

Sorín fue vendido a la Juventus por Argentinos y, aunque no tuvo muchos minutos en la cancha, formó parte del plantel campeón de Europa.

Lo propio sucedió con Mauro Camoranesi. Caló tan hondo en la ?Vecchia Signora? que se nacionalizó italiano y llegó a ser campeón del mundo con la selección ?azzurra?.

Otros pases bizarros fueron los de Andrés Guglielminpietro al Milan, Albano Bizarri y Rolando Zárate al Real Madrid, Esteban González a la Lazio y Javier Pinola al Atlético de Madrid. La aventura europea de estos jugadores no fue tan feliz como los anteriores, pero seguramente sus bolsillos sí habrán tenido una gran alegría.

Y sino preguntarle a Gustavo Campagnuolo (en el Valencia), Mariano Juan (al Ajax) y Lucio Filomeno (al Inter).

La información que llega desde Italia sostiene que lo de Grimi está hecho. Sólo restará esperar si se transforma en el ?nuevo Maldini?, como él mismo dijo, o si vuelve tan silenciosamente como viajó.