El delantero del seleccionado inglés Wayne Rooney, quien fue expulsado por el árbitro argentino Horacio Elizondo en el mundial de Alemania 2006, dijo ayer que "todavía" no puede "creer" que el juez le haya mostrado la tarjeta roja en el partido por los cuartos de final ante Portugal.
"Me iré a la tumba y seguiré sosteniendo que fue un accidente. No quise pisar a Ricardo Carvalho (defensor portugués) y no pude creer en ese momento, ni tampoco ahora que el árbitro, que estaba tan cerca, no se haya dado cuenta", expresó Rooney.
Al tratar de justificar la determinación de Elizondo, Rooney razonó que "tal vez el juez estaba demasiado cerca".
"El lo que vio fue al jugador en el piso y mi pie yendo hacia su ingle. Al caer hacia atrás lo pisé, lo sé y resultó ser Carvalho. Me di cuenta de que mi pie había aterrizado entre sus piernas, un lugar que es, por supuesto, el peor para lastimarse, pero fue un accidente", explicó el delantero respecto de la infracción que le costó la tarjeta roja.
Inglaterra quedó eliminado del Mundial en ese partido por los portugueses en definición por tiros penales, luego de finalizar el tiempo regular y los 30 suplementarios igualados sin goles.
Rooney confió que, después de la expulsión, sus compañeros del seleccionado trataron de consolarlo, lo que motivó su llanto.
"Los jugadores me dijeron cosas como 'no te preocupes, no fue tu culpa'. Y entonces sentí mis primeras lágrimas en los ojos, puesto que no suelo llorar a menudo, y considerando además que no había llorado cuando me echaron", agregó el delantero.
Rooney manifestó que la expulsión lo "puso triste" por sus compañeros, "más" que por él, pero destacó que "no" se sentía "culpable" por lo sucedido porque se consideraba "inocente".
En declaraciones que publicó la prensa inglesa y que reprodujo la agencia DPA, Rooney subrayó además que no está peleado con el atacante portugués Cristiano Ronaldo, su compañero en Manchester United, y que toda especulación al respecto fue un mero invento de la prensa.
"Me decepcionó que Ronny (Ronaldo) tratara de que me pusieran una tarjeta y le di un empujón en el pecho. Fue sólo eso, por lo que a la mañana siguiente ya no estaba enojado. También me pareció que los diarios trataron de ensuciarlo a él y de culparlo", concluyó el atacante inglés.