- El arzobispo porteño, cardenal Jorge Bergoglio, convocó ayer a promover "la fuerza transformadora de la amistad social", a la vez que condenó "el internismo" y la "constante exclusión del que creemos contrario", así como las "desdichadas actitudes que nos encierran en el círculo vicioso de un enfrentamiento sin fin".
"(Seremos) felices si construimos un país donde el bien público, la iniciativa individual y la organización comunitaria no pugnen ni se aíslen, sino que entiendan que la sociabilidad y la reciprocidad son la única manera de sobrvivir y, Dios mediante, de crecer ante la amenaza de disolución", enfatizó Bergoglio, quien sostuvo que "nadie puede llegar a ser grande si no asume su pequeñez".
Durante el tradicional Tedeum y ante el presidente Néstor Kirchner y todo su gabinete, el prelado cuestionó "la malaventuranza del internismo, de la constante exclusión del que creemos contrario, de la difamación y la calumnia como espacio de confrontación".
También advirtió que el poder "nace de la confianza, no de la manipulación y la prepotencia", y cuestionó a aquellos que "necesitan propaganda para mostrar lo que hacen".
Bergoglio pidió a Dios, ante el presidente Néstor Kirchner y todos los miembros del Gobierno, que "nos libre de la malaventuranza, de una permanente insatisfacción, del encubrimiento del vacío y de la miseria interior, con sustitutos de poder e imagenes de dinero".
"La pobreza evangélica", dijo, "desecha la actuación que sólo procura impresionar; no necesita propaganda para mostrar lo que hace, ni recurre al juego de las fuerzas para demostrar su poder" el cual, afirmó, "nace de la confianza, no de la manipulación o la prepotencia".