El crecimiento de los EE.UU. se resentirá por culpa de Katrina

La previsiones de aumento del PBI norteamericano retrocederían 1% y se crearían 400 mil empleos menos a causa del huracán

Un recorte en el crecimiento de los EE.UU. de hasta el 1 por ciento y 400.000 empleos menos son sólo algunas de las secuelas económicas que el huracán "Katrina" podría acarrear, según los pronósticos de la Oficina de Presupuesto del Congreso.

Los analistas de este organismo difundieron hoy un informe en el que precisan que "Katrina" ralentizará el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) en la segunda mitad del año "entre medio y un punto" porcentual.

Y en el empleo, pronostican la pérdida de 400.000 puestos de trabajo de aquí a finales de año. Según la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés) -un organismo no partidista que asesora a los legisladores en materia económica y presupuestaria-, el balance final del huracán no se puede precisar todavía.

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Hasta la fecha, añade el informe, "los indicios apuntan a que sus efectos económicos globales serán significativos, pero no abrumadores".

El balance no será tan negativo como el que se pronosticaba la semana pasada debido a que las refinerías y los oleoductos afectados se están recuperando antes de lo previsto.

Según el Departamento de Energía estadounidense, la producción de petróleo podría recuperar los niveles previos al huracán en torno al próximo mes de noviembre.

El director de la Agencia de Información de Energía (EIA), Guy Caruso, aseguró que "las infraestructuras se están recuperando más rápido" de lo esperado, algo que también destaca el informe de la Oficina de Presupuestos del Congreso.

La valoración de esta Oficina coincide básicamente con las de los analistas privados, quienes además alertan de que los efectos de "Katrina" pueden ser mucho peores si el incremento del precio de la energía afecta al consumo de los ciudadanos.

El Consejo Internacional de Centros Comerciales (ICSC) señala en su página de Internet que el huracán ya afectó a la demanda de los consumidores la semana pasada, en comparación con la semana anterior.

"Las ventas a nivel nacional se redujeron en aproximadamente un punto porcentual por el cierre de tiendas en el paso del ciclón", explicó Michael Niemira, principal economista y director de investigaciones de ICSC.

Según sus cálculos, los EE.UU. sufrirá una merma en las ventas "como resultado del alza en los precios de la gasolina (...) y del huracán 'Katrina' en septiembre".

El desastre natural, que afectó a cuatro estados del sur de los EE.UU., también ha influido, y mucho, en el alza en los precios de la gasolina, ya que buena parte de las refinerías de petróleo están ubicadas en la zona más afectada, la del Golfo de México.

Algunos expertos coinciden en que la Reserva Federal, que sigue de cerca la situación generada por el desastre, podría acordar una subida de los tipos de interés en su reunión del próximo 20 de septiembre.

No obstante, también hay quienes descartan esa posibilidad argumentando que no habrá cambios en los tipos para mantener el control de la inflación.

Las arcas públicas estadounidenses ya están notando el impacto del huracán con los 10.500 millones de dólares aprobados la semana pasada por el Congreso para las tareas de rescate y recuperación del área.

A esta cantidad se sumarán otros 51.800 millones en fondos adicionales de ayuda que la Casa Blanca anunció hoy que va a solicitar.

Y a más largo plazo, el presidente de los EE.UU., George W. Bush, está buscando "grandes ideas y grandes soluciones", aseguró hoy el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan.

Varios legisladores adelantaron hoy que esas soluciones pasarán por un tercer paquete de ayuda que podría alcanzar los 100.000 millones de dólares.

Todos estos gastos repercutirán también en el ya elevado déficit presupuestario que arrastra el país y que la Casa Blanca pensaba reducir en 94.000 millones de dólares antes de que concluyese el presente ejercicio fiscal, el próximo 30 de septiembre.

"Katrina" también le va a salir muy cara a las aerolíneas estadounidenses o a las compañías de seguros que ya están haciendo sus cuentas y, según cálculos aún provisionales, podrían tener que hacer frente a reclamaciones de entre 14.000 y 35.000 millones de dólares.

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