Salvó a su hija de que muriera desnutrida

Avelino cruzó montañas a pie para llevar a su niña de tres años hasta un hospital. Soportando temperaturas bajo cero, padre a hija quedaron librados al amparo de Dios

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Avelino Vega vive en Río Grande, un pueblito perdido del norte de Tinogasta, en la provincia de Catamarca. La niña, de apenas tres años, padece un grado agudo de desnutrición. El hombre caminó toda la noche y logró llevarla con vida hasta el Hospital de Fiambalá.

En Río Grande, pueblito perdido del norte tinogasteño que no aparece en ningún mapa, vive la familia Vega. Sin correo, sin hospitales, sin médicos y sin policía, la única institución que acompaña a los pobladores de la zona -50- es una escuelita donde todos los alumnos se conocen por su nombre.

En uno de los ranchos vive Avelino, padre de una docena de hijos, cuya alimentación se convirtió hace tiempo en un drama cotidiano.

Según informa El Ancasti digital, el viernes pasado, Nelly del Carmen, una de las niñas de apenas tres años, se descompuso de una manera tal que toda la familia comprendió que se estaba muriendo.

En condiciones normales, el cuadro obligaría a los padres a acercarse hasta un hospital y buscar la ayuda de un médico. Pero en Río Grande esa no se puede.

Sin opción, mientras su hija se moría, Avelino decidió entonces poner a prueba su propia resistencia física y, empujado por la desesperación, jugó su última carta contra el destino.

Se abrigó tanto como pudo, envolvió a la criatura y la cargó en sus brazos para salir a pie, en plena noche. Avelino caminó por las montañas por más de ocho horas. Con temperaturas bajo cero y el rigor de una geografía indiferente a su drama, avanzó consciente de que la última esperanza dependía de sus propias fuerzas.

Entrada la mañana llegó a Tatón, donde buscó que alguien lo ayudara. El conductor de una combi que se cruzó casualmente en su camino escuchó su historia y lo acercó hasta el Hospital de Fiambalá.

La niña quedó internada en gravísimo estado, pero sobrevivió. El médico Osmar Pollo indicó que los primeros controles confirmaron la existencia de un cuadro de desnutrición en grado dos, agravada por una gastroenteritis aguda.

Con medicación y asistencia profesional, Nelly evolucionó bien y en pocas horas los facultativos anunciaron que se encontraba fuera de peligro.