Pamela Anderson inmortalizó su imagen enfundada en un escotado traje de baño rojo en la serie de los noventa Baywatch. Con una figura exuberante, curvas definidas y una melena rubia platinada eran sus looks dentro y fuera de la pantalla.
Se consolidó como una de las mujeres más deseadas del mundo con una estética osada y provocadora. Sin embargo, en los últimos meses decidió dejar atrás al sex symbol para transformarse en una verdadera lady.
Durante la pasada pasarela de París Fashion Week, la actriz lució un sencillo vestido negro, stilettos blancos y cartera con tachas. Sentada en primera fila acompañada de la referentes de la industria como Salma Hayek para disfrutar del desfile de Stella McCartney. A cara lavada, un peinado recogido sorprendió al público con su transformación.
A punto de cumplir medio siglo, el mito sexual decidió alejarse de esa estética, cambiando los escotes profundos por líneas más simples, las faldas cortas por piezas por debajo de la rodilla, la paleta estridente por tonalidades neutras y claro sus osados vestidos látex.
La evolución, según la prensa tendría relación la nueva asesora de imagen, que brindó la primera señal durante un acto de la Fundación Pamela Anderson, en el que llevó un vestido de encaje en blanco y negro de la firma Viviane Westwood. También es musa de la marca italiana Dolce & Gabanna.
Se despidió de sus distintivo maquillaje con efecto dramático, pestañas postizas y melena voluptuosa.
La prensa de los Estados Unidos se encargó de alabar el acierto estético de Anderson. El sitio E!, por ejemplo, lo define como "sofisticado y maduro".
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