
José Mourinho es uno de esos entrenadores que no pasan desapercibidos en el fútbol europeo. Su carácter y sus métodos generan divisiones claras: lo amas o lo odias. Entre sus seguidores más firmes se encuentra Álvaro Arbeloa, un futbolista que fue pieza importante en el vestuario del Real Madrid durante la etapa del técnico portugués en el club blanco. Este miércoles, ambos vuelven a cruzar sus caminos en el Estadio Da Luz, donde Benfica y Real Madrid se enfrentan en un partido de Champions con un trasfondo especial por la relación que une a los dos técnicos.
La historia entre Mourinho y Arbeloa comenzó a gestarse en el verano de 2010, cuando el entrenador portugués llegó a la capital española para hacerse cargo del Real Madrid. Arbeloa ya era parte del equipo, en su segunda temporada tras su regreso desde el Liverpool, junto a Xabi Alonso. En ese momento, Florentino Pérez regresaba a la presidencia y el club apostaba por nombres de peso como Cristiano Ronaldo, Kaká y Benzema, en una plantilla construida para buscar la Champions League.
Mourinho aterrizaba en el Bernabéu con dos Champions en su currículum y con la credencial reciente de haber ganado la competición con el Inter. Su reto era frenar el avance del Barça de Guardiola, que venía de ganar el triplete. Para conseguirlo, el técnico se rodeó de futbolistas afines a su filosofía y construyó una especie de núcleo duro en el vestuario. Arbeloa se sintió identificado con el estilo directo y la forma de trabajar de Mourinho. “Trata a todos por igual”, resumía el defensor, que en una entrevista con Jot Down relató una anécdota de pretemporada: “En una pretemporada en Los Ángeles, en un partido contra los Galaxy, íbamos perdiendo 2-0 y lo que pudo soltar por esa boca…”.
Con el paso de las temporadas, la confianza entre ambos creció. Arbeloa ha reconocido públicamente que Mourinho es uno de los entrenadores que más le han marcado, por su manera de entender el fútbol y por la influencia que tuvo en su carrera. El momento más delicado de esa relación llegó en la campaña 2012/2013, cuando Mourinho decidió dejar en el banquillo a Iker Casillas, una decisión que tuvo repercusión tanto en el club como en la prensa. El portero, símbolo del madridismo y muy cercano a varios jugadores del Barcelona, no solo perdió la titularidad por cuestiones deportivas, sino también por su relación con los medios y con compañeros de la selección. Arbeloa, junto a Xabi Alonso, respaldó a Mourinho en esa etapa. El episodio se agudizó cuando, durante un partido en Mestalla contra el Valencia, Arbeloa lesionó a Casillas en la mano en una jugada desafortunada, lo que llevó al club a fichar a Diego López.
La salida de Mourinho del Real Madrid no significó el fin de su amistad con Arbeloa. Aunque el portugués se marchó del club sin conseguir la ansiada Décima, mantuvo el contacto con el jugador. Años después, en 2016, ambos se encontraron en Inglaterra. Arbeloa, que entonces jugaba en el West Ham, se reencontró con Mourinho, por ese entonces entrenador del Manchester United, y no dudaron en saludarse con un abrazo.
Las palabras de Mourinho antes del partido de Champions
En la previa al partido entre Benfica y Real Madrid, Mourinho se refirió de manera especial a Arbeloa, ahora entrenador del conjunto blanco: “Arbeloa es mi niño, no es solo un exjugador mío. Álvaro es de mis jugadores favoritos a nivel personal, no fue el mejor jugador que tuve en el Madrid, pero sí uno de los mejores hombres. Es al último al que podría presionar”. El técnico portugués también habló sobre la dificultad de anticipar el resultado del encuentro: “Es difícil prever. Por muchos fenómenos que pueden pasar, hay algo que sigue siendo innegable. Nunca se sabe qué puede pasar. Analizas, desarrollas tu plan de juego, pero hay una dosis de imprevisibilidad. Nos toca respetar la naturaleza del fútbol y prepararnos de la mejor manera posible. Jugar con respeto. Sabemos el rival, pero también lo que somos. No nos interesan los otros resultados. Solo ganando podemos pensar si es favorable o no. El objetivo es uno”.
Para cerrar, Mourinho envió un mensaje de ánimo a Arbeloa, aunque dejó claro que por una noche sus caminos estarán enfrentados: “Pensé que le fuese todo bien. Arbeloa puede entrenar cualquier club del mundo. El Madrid puede ser entrenador por cualquier entrenador del mundo y quiero que vaya bien. Imagina con Álvaro. Menos mañana. Yo quiero a Arbeloa y al Madrid. No le puedo dar consejos. Lo importante es que esté feliz”.
Este miércoles el estadio Da Luz vivirá el reencuentro de maestro y aprendiz. Esta vez mirándose de tú a tú. Como iguales. Uno defendiendo los colores blancos, el otro los rojos, pero ambos con un mismo fin: ganar. El Real Madrid busca cerrar la fase liguera del torneo europeo en el top 8 para evitar los playoffs, mientras que el Benfica necesita la victoria y esperar el resto de resultados, para poder acceder a los dieciseisavos. Aunque los focos, al menos hasta que ruede el balón, estarán en los banquillos.
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