La rutina de Colin Jost está cargada de hábitos personales singulares: escribe hasta tarde luego de cenas de espaguetis boloñesa a medianoche y asume la crianza de su hijo Cosmo junto a Scarlett Johansson, en un entorno donde el humor es la constante. El día a día de la pareja combina jornadas intensas, hábitos alimenticios particulares y una dinámica familiar relajada, según reveló en Smartless, el pódcast de celebridades.
En una entrevista reciente en este ciclo, el guionista y presentador de Saturday Night Live ofreció detalles poco conocidos sobre su vida personal y profesional.
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“Me quedo despierto varias horas después de comer un plato de boloñesa a la medianoche para evitar el reflujo”, relató Jost durante la charla. Admitió su debilidad por las golosinas con una frase tajante: “No tengo ninguna disciplina para comer y beber”.

Rememoró los martes por la noche en la sala de guionistas, repleta de dulces, donde a veces terminaba con palpitaciones en el despacho de Lorne Michaels, convencido de que iba a tener un infarto por la mezcla de azúcar y sueño.
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Vida familiar y convivencia con Scarlett Johansson
La convivencia entre Colin Jost y Scarlett Johansson está regida por la complicidad y el humor. Cuando junto a Pete Davidson compró el ferry de Staten Island, Jost escribió de inmediato a Johansson: “Ahora somos dueños de un ferry”. Ella respondió: “¿Somos?”.
En ese sentido, el comediante admitió que la extravagante compra del ferry por 280.000 dólares fue la adquisición “más absurda” de su vida y señaló que la simple palabra de su pareja lo dejó, valga la redundancia, sin palabras.
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Con la llegada de Cosmo, sus prioridades diarias cambiaron. “A veces es difícil conciliar el ritmo de Saturday Night Live con la familia. La crianza de Cosmo supuso un ajuste, pero intentamos que el humor siempre sea nuestra vía de escape”, confió en Smartless.
El caos y las historias detrás de cámaras en Saturday Night Live

Jost desmontó la idea de glamour televisivo al describir el caos de los martes de escritura en Saturday Night Live: “Cada martes la sala de escritores era una fiesta de azúcar para aguantar la jornada: Swedish Fish, caramelos, lo que sea”, detalló en el pódcast.
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Esta dinámica, sumada a la falta de sueño, llegó a generarle síntomas de pánico: “Hubo una noche que pensé que tenía un infarto y llamé al médico desde la oficina de Lorne. Todo era producto del estrés y el exceso de azúcar”.
En Saturday Night Live, la interacción incluye bromas pesadas entre colegas. Michael Che llegó a pedir al público que no se riera de los chistes de Jost en el segmento Weekend Update: “Yo pensaba que mi carrera terminaba ahí mismo”. Más tarde, Che confesó la broma, alentado por Lorne Michaels. Según Jost, necesitaron varios episodios para superar el impacto.
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En sus primeros años en Weekend Update, Jost sentía que su permanencia era frágil: “Durante dos temporadas estaba convencido de que iban a despedir a Michael Che y a mí al terminar cada ciclo. Al comienzo, la presión era enorme”.
El humor como forma de vida y nuevos rumbos profesionales
La comedia fue la brújula de Colin Jost. “Siempre preferí estar rodeado de personas graciosas y crear mi propio mundo cómico”, sostuvo en Smartless. Aunque inició estudios de economía en Harvard, cambió a literatura rusa y escogió el humor como profesión: “No sabía que vivir de la comedia era posible; el Lampoon fue el primer sitio donde vi esa opción”.
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Jost comparó la incertidumbre de Saturday Night Live con la vida financiera: “Pude haberme jubilado en finanzas, pero creo que no habría soportado la ausencia de comicidad”.
Entre sus nuevos proyectos destaca: “Grabé la película The Breadwinner, que se estrena el 29 de mayo. Es un papel divertido: interpreto al único otro padre que se queda en casa”. La experiencia en cine, según contó, es muy diferente a la televisión en directo: “Trabajar en cine, donde puedes repetir tomas, es otro ritmo, muy diferente a la presión de la televisión en vivo”.
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Para Jost, el humor sigue siendo esencial para equilibrar los desafíos profesionales y la vida personal, tanto en la familia como entre colegas; tan imprescindible como esos espaguetis a la medianoche, que se volvieron parte de su propia leyenda.
Al cierre de la entrevista, Jost evocó la compra del ferry y explicó que, si bien fue una “decisión poco común”, el ferry les permitió contar con un espacio diferente para encuentros familiares y reuniones, facilitando momentos de desconexión fuera de la rutina habitual.
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