20 de Noviembre
Lunes 06 de Octubre de 2008
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¿Se puede hablar del fin de un ciclo en este Boca?
El equipo de Carlos Ischia dejó de ser el cuco y ahora pesa más su nombre que su fútbol. Tres derrotas en los últimos domingos podrían ser el termómetro del final de una era. Encima, ahora se viene River
Derrotas Boca, San Lorenzo puntero
La hegemonía xeneize que comenzó con Carlos Bianchi, a fines de los años 90, seguramente no terminará, pero sí tambalea: Boca ha dejado de ser el equipo respetado que era en todo sentido y en quince días tendrá una gran oportunidad de demostrar si está vivo cuando visite a River en el partido más importante del fútbol argentino.

Más allá de que ambos llegan golpeadísimos, lo que más sorprende es la abrupta caída de Boca, pues la de River data desde mucho antes y no viene a colación analizar en este momento.

Boca perdió en los tres últimos partidos que disputó los días domingo. Y de los cuatro últimos encuentros, sólo pudo ganarle a Newell's entre semana, cuando jugó el choque correspondiente a la segunda fecha.

Golpeado, el equipo tiene varios frentes de tormenta, pues a las tres derrotas consecutivas (con Tigre 3 a 2, con Godoy Cruz 4 a 1 y ayer con Estudiantes, 2 a 1) le suma el mal rendimiento de Juan Román Riquelme, la lesión de Martin Palermo, el bajo nivel de varios (muchos) jugadores y, ahora, un inquieto mal olor tras la inminente negativa de Mauricio Caranta a seguir atajando en el primer equipo.

En lo futbolístico, es evidente que al equipo le falta mucho para ser considerado como tal.

En sus últimos cuatro choques (incluyendo la victoria ante Newell's) se comió 11 goles, lo que marca a las claras lo mal que anda un conjunto que quiere ser campeón. Como contrapartida, marcó apenas 8. La diferencia entre el debe y el haber es contundente.

Un empate y dos derrotas fueron sus últimos resultados en La Bombonera, lo que también deja en claro que el equipo no es tan fuerte en un escenario que puede ser considerado poco menos que inexpugnable.

Si a Boca le pierden el respeto en su propia casa, ¿qué se puede esperar entonces?

Si el tema pasa, en tanto, por la presión (algo que no ocurría hasta ayer no más), los jugadores deberán replantearse qué harán con sus carreras deportivas o, al menos, en esta institución.

En lo futbolístico, Ischia no pudo encontrar un buen nivel de juego y, mucho menos, dejar de depender de Riquelme, quien no anda desde hace tiempo y su ausencia se hace cada vez más notoria. Es difícil reemplazar a alguien de su clase. Para colmo de males, Martín Palermo se lesionó y, golpeado, Rodrigo Palacio no termina de reafirmarse.

Aferrado a las matemáticas, Ischia no se saca el cassette y dice que los números marcan que todavía pueden alcanzar a San Lorenzo, a pesar de que el abismo que los separa es de ocho puntos. Ocho puntos y algo más: los de Miguel Ángel Russo andan derechos y son los mejores del campeonato.

Pero si algo le faltaba en la lista de problemas a este Boca de fines de 2008 es la polémica en torno de Caranta. El arquero no quiere seguir, el técnico prefiere no hablar del tema y Pedro Pompilio dice que es el propio Caranta quien tomó la decisión de no continuar.

Pero como si fuera poco, la paciencia de los hinchas llegó a su fin, lo que quedó demostrado después de la derrota de ayer en el pedido (amenazante) de "huevos" y "ganar" ante River, nada menos que en la próxima fecha, cuando se reanude el campeonato.

El simpatizante de Boca se ha endulzado como pocos en los últimos tiempos. Acostumbrado a ganar, no puede entender cómo el equipo volvió a tropezar con todo lo que apareció en su camino.
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