
Un juez federal en México ordenó al narcotraficante Ernesto Fonseca Carrillo "Don Neto" el pago de una indemnización de casi 1 millón de dólares a los familiares del ex agente de la Drug Enforcement Administration (DEA) Enrique Camarena Salazar y a los del piloto mexicano Alfredo Zavala Avelar, asesinados en México en 1985.
Camarena Salazar era un agente de la DEA infiltrado en el Cártel de Guadalajara entre 1981 y 1985, descubierto luego de que soldados mexicanos hallaran una plantación de marihuana de 100 hectáreas, propiedad del narcotraficante Rafael Caro Quintero, integrante de la agrupación delictiva.
El Cártel de Guadalajara o Cártel de Jalisco fue un grupo delictivo integrado en la década de los 80 para el transporte de marihuana y heroína de México a Estados Unidos. Fue uno de los primeros en asociarse con los cárteles colombianos dedicados a la cocaína, gracias a un acuerdo con el narcotraficante Juan Matta-Ballesteros.

Tras el asesinato de Camarena, la DEA puso en marcha la llamada Operación Leyenda, hasta entonces su mayor investigación. La agencia estadounidense envió a México una unidad especial que coordinó la investigación y que rápidamente identificó a los líderes del Cártel de Guadalajara Miguel Ángel Félix Gallardo, Ernesto Fonseca Carrillo y Rafael Caro Quintero, como los principales sospechosos.
"Don Neto", Félix Gallardo y Caro Quintero fueron sentenciados a 40 años de prisión cada uno por el secuestro y asesinato de Camarena. De los tres, Félix Gallardo es el único que sigue preso. "Don Neto" cumple prisión domiciliaria desde el año pasado, mientras que Caro Quintero salió libre en 2013 gracias a un amparo, actualmente es prófugo de la Justicia nuevamente por la causa Camarena.

"En el caso concreto, se acreditó la afectación a los sentimientos, afectos e integridad psíquica de los familiares, ante la pérdida de sus padres y esposo. Al estudiar la existencia del daño y su gravedad, quedó plenamente actualizada la responsabilidad del sentenciado a la reparación del daño moral, al probarse un nivel de afectación muy grave por el sufrimiento causado a los victimados y a sus familiares en sus afectos y sentimientos como víctimas indirectas", establece la resolución.
"Se demostró que el aludido, y otros, ordenó la privación de la libertad de las víctimas y su asesinato. Ante tales eventualidades los sentimientos de angustia de los ofendidos se vieron agravados por las circunstancias en que ocurrió el secuestro y la muerte de su padre y esposo, respectivamente; inclusive se acreditó que no tuvieron conocimiento de su paradero, cuando menos por un mes", destaca.
El pago fijado por reparación de daño asciende a los 20,810 millones de pesos (unos 945.000 dólares) y tendrá que dividirse en partes iguales entre el hijo de Camarena y la viuda y cinco hijos del piloto.
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