La policía antidisturbios empleó gases lacrimógenos y spray de pimienta contra los manifestantes el fin de semana pero se retiró el lunes, para aliviar la tensión mientras las filas de manifestantes aumentaban.
La gente que protesta pasó la noche durmiendo o en vigilias sin ser molestados, en unas calles habitualmente muy concurridas en el centro financiero mundial que perteneció a Reino Unido hasta el 1° de julio de 1997, cuando pasó a manos chinas.
Durante la noche se extendieron rumores entre los manifestantes de que la Policía se preparaba para intervenir de nuevo. Cuando amaneció, muchos seguían alerta, especialmente en la víspera del aniversario de la fundación del Partido Comunista de la República Popular de China en 1949.
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"Muchas personas poderosas de China continental vendrán a Hong Kong. Pero el gobierno de Hong Kong no quiere que vean esto, así que la policía debe hacer algo", dijo Sui-ying Cheng, de 18 años, estudiante de la Escuela de Educación Profesional y Continua de Hong Kong, sobre la fiesta nacional.
"No tenemos miedo. Nos quedaremos aquí esta noche. Esta noche es la más importante", agregó.