La organización no gubernamental Amnistía Internacional denunció que China fabrica y exporta cada vez más equipos de tortura, que son vendidos en distintos países para las fuerzas del orden, pero que también pueden ser utilizado para la represión y la violación de derechos humanos.
En un informe publicado por la entidad y elaborado de manera conjunta con la Fundación Omega, se informa que más empresas chinas, muchas de ellas estatales, se han sumado a la fabricación de estos elementos, que incluyen instrumentos de tortura como porras con púas o grilletes con pesas, informó el diario español El País.
AI cuestionó que el país gobernado por el Partido Comunista carezca de instrumentos o mecanismos para regular y supervisar internacionalmente a los compradores y el uso de este material.
Según El País, el documento, titulado "El comercio chino de instrumentos de tortura y represión", identifica 134 compañías productoras en el país, frente a las 28 que existían hace una década.
"Un número cada vez mayor de empresas chinas se benefician del comercio de instrumentos de tortura y represión, facilitando abusos de derechos humanos en el mundo", declaró el investigador de Amnistía Internacional Patrick Wilcken a través de un comunicado.
De acuerdo con información del diario Excélsior, una compañía, China Xining Import/Export Corporation, que publicita esposas para pulgares, sillas inmovilizadoras y pistolas con descarga eléctrica, dijo en 2012 que mantenía relaciones con más de 40 países de África, por ejemplo.
A pesar del uso legítimo que pueden tener equipos como las porras y las esposas, AI alerta sobre instrumentos de otro tipo, como esposas para pulgares, porras eléctricas aturdidoras o inmovilizadores de cuello, que "se prestan instrínsecamente a abusos de los derechos humanos".
La proliferación de empresas de este tipo en el país comunista coincide con un aumento de las prácticas represivas decididas, en su mayoría, por parte del gobierno central. Además, la tortura por parte de los organismos de seguridad es un problema generalizado dentro de China. El máximo tribunal del país dijo en noviembre pasado que eliminará el uso de la tortura para conseguir confesiones, aunque esto aún no ha sido llevado a cabo.
No obstante, la ONG precisa que el sistema de exportación chino "no es el único" que no controla de manera efectiva la venta de esos equipos.
"El
e incluso los países con regulaciones más desarrolladas, como Estados Unidos y los miembros de la Unión Europea, necesitan introducir mejoras y eliminar vacíos legales a medida que nuevos productos y tecnologías entran en el mercado", aseguró.