Una joven yazidí prisionera del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) relató el horror de vivir día a día como una esclava sexual de la organización yihadista. "Hay una parte de mí que quiere morir. Pero hay otra parte que aún espera ser salvada y volver a abrazar a mis padres", dijo en comunicación telefónica con el periódico italiano La Repubblica.
"Hay una parte de mí que quiere morir"
La joven, que pidió no ser nombrada, tiene 17 años y fue capturada por el ISIS el 3 de agosto cuando el grupo extremista atacó el pueblo de Sinjar, en el norte de Irak. Desde entonces, ella y otras 40 mujeres, entre ellas madres con hijos pequeños y niñas de 12 años, son violadas varias veces todos los días.
"Nos tratan como si fuéramos sus esclavas. Los hombres nos golpean y nos amenazan cuando tratamos de resistir. A menudo deseo que me golpeen tan gravemente que me maten. Les hemos pedido a nuestros guardias que nos disparen y maten, pero somos demasiado valiosas para ellos", relató.
Afirmó que sus captores originalmente les habían confiscado a todas las prisioneras los teléfonos celulares, pero decidieron devolverlos para que puedan contarle al mundo el calvario que atraviesan.
"Para lastimarnos más, nos dijeron que describamos en detalle a nuestros padres lo que nos están haciendo. Se ríen de nosotros porque creen que son invencibles. Se consideran superhombres. Pero son personas sin corazón", detalló.
Casi todas las organizaciones internacionales, entre ellas las Naciones Unidas y Amnistía Internacional, han condenado las acciones del ISIS y aseguran que está realizando una limpieza étnica y religiosa en el norte de Irak, llevando a cabo ejecuciones masivas y castigando a todo aquel que no siga su estricta y perversa interpretación del islam.
"Se consideran superhombres, pero son personas sin corazón"
"Nos dicen que somos infieles porque no somos musulmanas y que somos su propiedad, como botín de guerra. Dicen que somos como cabras compradas en el mercado", dijo la joven, que afirmó haber escuchado que árabes cristianas también fueron convertidas en esclavas sexuales y que reza por ser rescatada o por una intervención internacional.
"Mi única esperanza es que los peshmerga vengan y nos salven. Sé que los estadounidenses están bombardeando. Quiero que se apuren y los echen, porque no sé qué tanto más puedo soportar esto. Ya han matado mi cuerpo. Ahora están matando mi mente", aseguró.
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